Suerte te dé Dios, que el saber poco te vale…

Ahí estaba yo cuando trabajaba para mi papá (recién regresada de estudiar en Estados Unidos), haciendo una tarea a mi manera cuando llegó mi papá y me dijo: “Te sugiero que hagas esto de otra forma porque va a ser más fácil”. Recuerdo que lo miré (convencida de que yo estaba en lo correcto) y le pregunté si era una sugerencia o una orden.

En vez de contestarme directamente (como es su costumbre) me platicó que una vez el Presidente del consejo de administración (léase dueño) de una empresa mexicana, que en el tiempo de su anécdota estaba en crecimiento (ahora es una transnacional), puso sobre la mesa una recomendación para que fuera analizada, evaluada y aprobada por los consejeros.
Después de revisarla, varios miembros dijeron que era interesante, pero no lo suficiente para tomarla en cuenta y la desecharon, uno de ellos dijo: “Después de todo  sólo era una recomendación”. El presidente se dirigió hacia la puerta de la sala donde estaban reunidos y antes de cerrar la puerta tras de él comentó: “Efectivamente, es sólo una recomendación, pero antes de desecharla tengan en cuenta quien la está haciendo”. Cerró la puerta y no espero a oír la aprobación de su propuesta.
Quisiera darle un toque sentimental a esta narración y decir que mi papá tampoco esperó para verme cambiar la forma de hacer lo que me había asignado. No, seguí haciéndolo como se me dio mi regalada gana, que para eso soy libre, y ya avanzado en una tercera parte me di cuenta de que estaba mal y tuve que volver a empezar (¡ah, pero eso sí!, fue porque quise, así he sido de necia, ni modo).
Según dicen quienes lo conocen, César Nava hace mucho dejó de ser la persona que estaba en contacto con amigos, simpatizantes, adherentes y militantes del PAN. El que iba a Santa Mónica a misa con su familia.

De hecho, gente que lo conoce (o mejor dicho conocía) bien comenta que desde el momento en que empezó a trabajar en Los Pinos, se olvido de la gente talentosa que había conocido, incluso cuando la gente le preguntaba a su papá por qué César no contestaba las llamadas, el pobre hombre se veía en dificultad para justificarlo diciendo que estaba muy ocupado.
Sin duda, César Nava no ha llegado a la posición más alta que anhela, pero sí es cierto que ese camino gane o pierda no lo recorrerá acompañado de amigos, aquellos a quienes invitó o persuadió para registrarse y convertirse en panistas. No, sus compañeros son otros, esos que ahora le presentan los escenarios que quiere ver.

¿Qué le pasa a esta gente? ¿Qué sucede cuando se sienten tan cerca del poder máximo (aunque sea relativo)? Por qué se olvidan de los amigos que los acompañaron cuando ser panista era luchar contracorriente, ¿por qué olvidaron que entre sus filas hay operadores, planeadores, estrategas, administradores, historiadores?, toda una gama de profesionistas CAPACES de sacar a este país adelante.
Si el PAN no gana en 2012, no veo a Peña Nieto o a Ebrard (¿?) invitando a trabajar en su equipo a un panista como Secretario del Trabajo o de Hacienda. No veo a miles de panistas trabajando en las secretarías de estado comandadas por priistas, como sucede ahora en el caso opuesto. No, ellos no van a compartir el pastel, lo quieren completo.
¿Por qué César Nava y compañía no llamaron a colaborar con ellos a gente valiosa? ¿Será que la amnesia es un padecimiento inherente al ascenso al poder? ¿Es un daño colateral? ¿Reclutan gente para luego olvidarla? ¿Se les olvidó para qué querían ganar?
A mí me gustaría saber ¿cómo se realizó la selección de funcionarios designados como responsables (algunos más bien irresponsables) de las direcciones generales, direcciones de área, subdirecciones, ¿se hizo un análisis minucioso de las características, experiencia y trayectoria de cada uno. ¿Se les hizo un examen psicométrico o de habilidades? ¿Quién determinó cuándo, cómo, dónde y por qué?
¿Será que en cada caso bastó una recomendación, una llamadita?, ¿Cómo fue que “los rebeldes sin causa y sin estrategia” se aplacaron? ¿Recibieron su recomendación?
Hay quien dice que a César Nava hay que darle el beneficio de la duda. Pues déjenme decirles que realmente espero equivocarme porque, por lo pronto, lo único que veo es LA DUDA DEL BENEFICIO.
No quiero dejar pasar la oportunidad de citar a Giovanni Sartori cuando dice que: “La libertad de pensamiento postula que el individuo pueda abrevar libremente en todas las fuentes del pensamiento y también que sea libre para controlar la información que recibe en forma escrita y oral; y ello carece de valor si no está basado en un anhelo de verdad y de respeto por la verdad: la verdad de lo que efectivamente sucedió, de lo que es cierto que se haya escrito o dicho. Si falta la base de este valor –el respeto y la búsqueda de la verdad–, la libertad de pensamiento fácilmente se convierte en libertad de mentir y la libertad de expresión deja de ser lo que era. No podemos impedir de modo alguno que la libertad de pensamiento y de expresión se transformen en libertad para propagar lo falso; no obstante, tenemos el derecho, y también el deber, de pensar mal”. Sartori, Giovanni. ¿Qué es la democracia? México: Taurus. Pp. 101-102
 Hoy, yo pienso mal.

 
Respuesta a Javier:
Creo que a Germán le falló la derecha porque él no la tenía entrenada, no la cultivó, ya habíamos dicho que era un fajador, no un técnico. A la hora de la hora, lo único que pudo meter antes de caer… fue la pata.
¡Suerte panistas!

About these ads

2 comentarios

  1. Patricia said,

    21 agosto 2009 at 22:37

    Querida Prima,
    La verdad que yo soy apolítica, desconozco mucho de lo sucede en nuestro inigualable mundo político, pero no dejó de leerte y esto me pica la curiosidad para indagar que pasa.

    Tu estilo me parece jocoso; lo que le quita un poco el mal sabor al comportamieto de nuestros afamados dirigentes, me gusta y mucho.

    No sé si hayas escuchado del “Experimento Stanford”, creo que en él podemos ver muy claramente la manera en que nos comportamos la mayoría cuando adquirimos poder y estamos en riesgo de perderlo. Es muy interesante, si no lo conoces ojalá y lo puedas ver.

    Además de este pequeño gen de dominio que tenemos, agrégale el paradigma de que los mexicanos no podemos trabajar unidos. Pues estamos jo…perdón, hundidos.

    Un abrazo y no dejes de escribir.

    • lourdesch said,

      25 agosto 2009 at 18:37

      Querida Paty:
      Investigaré sobre ese experimento y espero que podamos comentarlo. Gracias por tus palabras.
      Un abrazo.


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: