Domenikos Theotokopoulos, 1900, El Greco

«Nihil dúbitat que nulla scientia dictat»
De nada duda aquel que todo lo ignora

Estoy considerando seriamente no ir ya con Isaac a las exposiciones (es broma), luego les explico.

¡Qué maravilla!

¡Qué maravilla!

Imagínense esto: llegamos, hacemos una fila enorme, esperamos pacientemente y otra vez yo no voy sola, no, llevo a mi ignorancia (que nada más no me suelta). La entrada a la exposición me pareció espectacular, el pasillo muy poco iluminado (a pesar de estar lleno de gente) genera expectativa.

La Verónica

La Verónica

En la primera sala, la mayoría de los cuadros eran de seguidores del Greco, excepcionales (tal vez sería más culto decir artistas excepcionales, muy buenos, porque podrían ser excepcionalmente malos). Sin embargo, sigo insistiendo con la cuestión de la iluminación, desde mi punto de vista los cuadros tienen un punto ciego. Además, la mayoría se aprecia mucho mejor a una distancia de unos dos metros. Y, ¡por amor de Dios, una vez más, los letreros sólo están en español!

Es una exposición de 43 cuadros (no los conté, eso dice la presentación), pero me decepciona que la museografía es muy pobre, no hay creatividad, prácticamente todas las exposiciones que he visto en mucho tiempo en Bellas Artes tienen la misma distribución. Adicionalmente, los textos en los letreros están calados (letras blancas sobre azul o verde, no vi bien por la iluminación) y en un tamaño muy pequeño, lo cual dificultaba la lectura y provocaba que la gente leyera más despacio y se aglutinara.

Retrato de Antonio Covarrubias y Leiva.

Retrato de Antonio Covarrubias y Leiva.

Pero, como diría la Chimoltrufia, como les digo una cosa les digo la otra, aplaudo enormemente la prohibición para que los estudiantes detengan el flujo de la visita con sus anotaciones frenéticas en los cuadernos.

Sé que esto sonará mal, pero como la entrada es gratis para estudiantes, encontré muchos adolescentes cuya intención era sólo cumplir con un requisito solicitado por algún profesor. Por fortuna, en las instrucciones, fuera de la sala, se invitaba a la gente a consultar http://www.educativosbellasartes.blogspot.com/, magnífica alternativa para quienes sólo van a copiar el texto. El blog tiene información general y carece de abundante material fotográfico.

Esta obra no está, pero es para ponernos en ambiente.

Esta obra no está, pero es para ponernos en ambiente.

Un aspecto que me pareció desconcertante fue que dentro de la sala en ningún texto se explica por qué llamaban a Domenikos Theotokopoulos, El Greco (parecería obvia, pero no está). Aquí les va la explicación según Isaac, pero si alguien tiene otra ilústreme:

Se le llama el Greco o el griego porque ése era el idioma que se hablaba (y se habla todavía) en la isla de Creta, donde nació Domenikos. En su tiempo, Creta formaba parte de la Serenísima República de Venecia.  Sus etapas como pintor son la cretense, la veneciana y la española.

A pesar de sus defectos de museografía (según mi opinión no experta), esta exposición me hizo sentir, me gustó, las obras son peculiares con fuertes contrastes entre unos colores muy intensos en los ropajes y rostros de palidez mortuoria.

Después de pasar el primer tercio de la visita, me encontré de frente con La muerte del Conde de Orgaz, ¡guau!, me fascinó, para mí esa pintura hubiera valido toda la exposición y cuando estoy más extasiada, con la piel de chinita, sintiendo una emoción especial, cautivada… escuchó la voz de la realidad diciendo que esa obra es una copia porque el original está en la iglesia de Santo Tomé, en Toledo, España y que además la obra original es más grande y tiene una curva en la parte de arriba, mmmm, no importa me encantó… (Por eso les decía arriba lo de Isaac, yo le creo, total como digo al principio «Nihil dúbitat que nulla scientia dictat»). Además, es como ir con Hans Christian Andersen (aunque muy serio) al lado platicando anécdotas (que a mí me parecen cuentos muchas veces) sobre algunas obras o sus autores.

Esto también me lo dijo él: “El tema de esta pintura se basa en tradición oral de la historia de un milagro ocurrido en el año de 1323 en aquella iglesia durante el entierro de Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz, quien se distinguía por su caridad, cuenta la leyenda que milagrosamente aparecieron san Agustín y san Esteban para colocar personalmente el cuerpo del difunto en el sepulcro”.

La muerte del Conde de Orgaz

La muerte del Conde de Orgaz

Por otra parte, la pintura de San francisco de Asís y la de San Agustín me encantaron, pero la Adoración de los Reyes Magos… sin palabras (este último cuadro pertenece a la etapa cretense del pintor).

San Francisco y el hermano León meditando sobre la muerte

San Francisco y el hermano León meditando sobre la muerte

Mi color favorito es el verde, en la exposición abundan los tonos de verde, eso también me gustó, algo raro hay con los rostros, con las facciones afiladas, pero las manos me llamaron mucho la atención, todos los personajes tienen unos dedos muy largos y terminados en punta, tal vez no signifique nada, pero es diferente. Y los brillos en los ojos, ¡impactantes!

Una sala completa dedicada a los apóstoles. ¡Qué intensidad de color!

Una sala completa dedicada a los apóstoles. ¡Qué intensidad de color!

Si tienen oportunidad vayan a verla, según dicen en Bellas Artes es la única vez que saldrá de Toledo, eso sí de la fila no se libra nadie. Recuerden sólo dura hasta el 1 de noviembre.

Cristo abrazando la cruz. ¡Vean esos brillos en los ojos, la palidez y los dedos!

Cristo abrazando la cruz. ¡Vean esos brillos en los ojos, la palidez y los dedos!

En esta ocasión quiero compartirles otros dos temas. Mi relación con Alfonso Álvarez inició fortuitamente en el trabajo y por la naturaleza del mismo tenemos mucha cercanía, por ello él me ha hecho el honor de compartirme algunos de sus escritos y me ha dado permiso para que yo haga lo mismo con ustedes. Espero que esta receta les guste tanto como a mí.

Una preparación con ingredientes muy especiales

Una preparación con ingredientes muy especiales

Mi amigo Alejandro me envió esta invitación, yo no puedo ir mañana, pero iré después, si pueden vayan, recuerden que habíamos quedado en apoyar a los artistas mexicanos.
Invitación

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1 comentario

  1. Tere said,

    21 septiembre 2009 a 15:46

    Es curioso… hace unos 15 años o más, un compañero fotógrafo me entregó por cuestiones de trabajo unas diapositivas tomadas de alguna exposición ¿cuál? no recuerdo. En fin, la cuestión es que al elegir las fotos que ilustrarían el artículo correspondiente me encontré con la del “Cristo abrazando la cruz”. Nunca supé de quién era la obra, no recuerdo si lo pregunté, pero… al igual que tú, admiré también la mirada, la palidez y toda la obra, la cual me atrapó a tal grado, que sin pensarlo mandé a hacer dos reproduciones de esa foto a tamaño postal.
    Una hoy en día sigue adornando la cabecera de mi cama y la otra se la regalé a mi suegro (qepd), persona muy católica que quedó igual que yo, prendado de la obra.
    Cosas de la vida, tengo una reproducción de El Greco y hasta hoy me entero gracias a tí.
    Saludos, gracias por ilustrarnos, y no seas ingrata, sigue llevando a Isaac a tus paseos, para que por medio tuyo también nos ayude a desterrar un poco la ignorancia.


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