Me duele la ausencia

El lunes 31 hablé con Margarita Carrillo, quise hacerlo desde el 26 de enero, pero no me atrevía. La llamada no era para desearle parabienes. Evelio me aviso que su mamá había muerto el fin de semana anterior. No conocí a la señora, la vi muchas veces, pero no la conocí. Sin embargo, difícilmente puedo ser más empática que con alguien que ha perdido a su mamá. Podía saber exactamente qué había sentido, podía vivir su desconsuelo, su tristeza, aun ahora 17 años después de la muerte de mi madre, se me atraganta su ausencia, me duele el alma. Sólo cuando se han ido, las madres pasan a ser comprendidas, queridas y extrañadas como se merecen. O tal vez hablo por mí. La pérdida que sufre ahora Margarita me recuerda la mía, incluso en este momento, mientras escribo, quiero detenerme y llorar.

Hoy sé, y a estas alturas no sirve de mucho, que los únicos consejos auténticamente desinteresados (salvo en extrañas circunstancias), son los de una madre. Esos que solo quieren EL BIEN, REALMENTE EL BIEN para sus hijos.

Una vez mi papá me dijo que la diferencia entre ellas y los padres es que están dispuestas a morir por sus hijos sin pensarlo dos veces. Me imagino que muchos padres dirán que ellos también y lo creo, pero ¿qué no hace una mujer por sus hijos? (Hasta soportar al marido).

Tiernas y cálidas; enojonas o pacientes; controladoras o flexibles; solas o acompañadas; si las necesitan, ahí estarán, y yo preferiría mil reproches, al silencio de su ausencia.

Para Margarita mi cariño; mi mamá también se llamaba Margarita y si está en algún lugar, seguro sabe que la extraño.

Si tienen madre disfrútenla, después… después es demasiado tarde.

http://www.facebook.com/lourdes.chavezsandoval

Anuncios

12 comentarios

  1. RAIN said,

    3 febrero 2011 a 0:05

    Mi querida Lourdes, como siempre, tus palabras me han llegado a todos los lugares de mi corazón, y mira que “presumo” de tener 2 corazones y sólo medio cerebro 😉

    Coincido contigo respecto a que soy sumamente afortunada, ya que aún cuento con mis padres, y además sanitos y siempre apoyándome incondicionalmente en todo.

    Bonita tarde, y te mando un fuerte abrazo que con gusto te lo daría si estuvieras aquí meriiiito cerca como hace tiempo!

    • lourdesch said,

      3 febrero 2011 a 0:10

      Sí creo que tienes dos corazones, pero no medio cerebro. Dale gracias a tus papás porque a sentir también te enseñan. Agradezco y siento tu abrazo.

  2. lamaga said,

    3 febrero 2011 a 0:05

    ¡Un abrazo Lu!
    (y si, yo quisiera una de esas madres que vos pintás tan bien…igual ya me estoy resignando con la mía y hasta la extraño a veces, je)

    • lourdesch said,

      3 febrero 2011 a 0:09

      ¡Eres una bárbara! Disfrútala aunque esté lejos. Está. Beso.

  3. Tere said,

    3 febrero 2011 a 0:11

    Lulú: me gusta tu título, porque como sabes… a mí “también me duele la ausencia” y no hay palabras para describir lo que es eso, pero que bello es que expreses esos sentimientos que te nacen. Te mando un beso y un fuerte, fuerte abrazo, para que Dios te dé la serenidad suficiente para salir adelante en el tema de las “piedras rondantes.

  4. Diter said,

    3 febrero 2011 a 1:16

    Hola Lourdes.
    Creo q entiendo un poco lo q sientes. Hace una semana se cumplieron 11 años que mi padre se adelantó y todavía se extraña (este tipo de lectura despierta muchas cosas que aparentan estar dormidas).
    Todavía tengo la fortuna de tener a mi madre, aunque la veo poco. Pero tengo presente q uno esta de paso y cuando llega el momento, ni hablar…

    Te mando un fuerte abrazo y otro a Margarita.

    • lourdesch said,

      3 febrero 2011 a 3:18

      Gracias mi querido Dit. Un abrazo para ti también. Escucha mi consejo ¡visita más seguido a tu mamá!

  5. 3 febrero 2011 a 3:43

    No cabe duda que lo tuyo es escribir….después llorar y al último conmover a los demás. Tienes talento mi querida Lulú. Saludos.

  6. Virginia Careaga said,

    3 febrero 2011 a 16:28

    ¡Hola Lourdes! tocas fibras sensibles porque el correr de la vida nos engaña haciéndonos creer que está dormido el atroz sentimiento de ser huérfano. Se vuelve cicatriz, ya no es herida, pero sigue doliendo. Mi madre se fue hace 21 años, y todavía extraño su presencia, recuerdo su olor y su manera amorosa con que nos arropó. Un abrazo,

    • lourdesch said,

      3 febrero 2011 a 18:44

      ¡Maravillosa descripción Virginia! Gracias.

  7. ALEJANDRA said,

    7 febrero 2011 a 18:35

    HOLA LULÚ; PUES SI… TIENES RAZÓN! A DISFRUTARLA LOS QUE TENEMOS LA DICHA DE TENERLA. QUE DIOS ME LA SIGA CONSERVANDO.

    GRACIAS POR RECORDARME QUE SOY MUY AFORTUNADA EN TENERLA.

    SALUDOS Y UN ABRAZO

  8. arecilla said,

    17 febrero 2011 a 7:20

    Pero qué difícil es entender a las mamás, y aun así amarlas como las amamos ¡
    Un abrazote


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: