Me caso

Yo tengo amigas, cuatas y manitas de derecha, en su mayoría, algunas muy buenas (amigas) de izquierda; otras de centro; bastantes sin posición política y algunas a las que la política, la religión y las complicaciones… les valen.

Si bien yo soy católica practicante, uno de mis más queridos amigos es metodista, una de mis más entrañables y queridas amigas es protestante y, para quienes no lo sepan: estuve comprometida para casarme con un musulmán cuando viví en E.E.U.U.

Uno de mis ídolos es Giovanni Sartori y me encanta leer a Roger Bartra, pero eso no me hace de izquierda, sólo reconocedora del talento, no importa del lado que esté.

También, conozco personas con las que no podría ni tomarme un café casual porque tienen una posición radical que nos impediría intercambiar cualquier tipo de información.

Hasta la fecha con todas mis amigas, antiguas o nuevas y de cualquier posición, he podido hablar de todo, incluso de política, de mi posición con respecto al aborto (y algunas de ellas piensan diferente), de religión, de sexo, la base de esas conversaciones ha sido siempre el respeto.

Para evitar faltas de respeto y posiciones encontradas hay mujeres con las que un hola y un hasta luego son suficientes, nunca podría compartir un cafecito porque las he escuchado y su radicalismo exacerba el mío, por la paz, ni agua juntas, aunque por necesidades académicas o sociales compartamos un espacio.

Me considero una persona conservadora, flexible, dispuesta a escuchar de todo, aunque a veces esté a punto de sufrir una lipotimia. Esa creo yo ha sido una característica que ha atraído a hombres y mujeres hacia mí.

Claro que a veces las atracciones son inesperadas, faltas de juicio, incomprensibles, según los demás, pero ¿qué importan los demás si hay amor del bueno, bien fundamentado, lleno de valores y principios?

Bueno, después de este escenario quiero informarles que ¡ME CASO CON ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR!

Efectivamente, conocí a Andrés Manuel, “El Peje”, por casualidad mientras tomaba un café en el Starbucks de 16 de Septiembre (en el centro), yo no sabía que había una manifestación, pero de repente, su acento inigualable me llamó la atención (me encantan los acentos diferentes), sus palabras en contra del gobierno por el cual voté me cautivaron; sus ataques a todo lo que para mí es importante me impresionaron y por fin me dije, “tengo que conocer a este hombre tan atrevido”.

No paré hasta conseguirlo, cuando un primo conocido de ambos me concertó una cita a ciegas, supe lo que era el amor a primera vista, después de tratarnos, ya por unos añitos, hemos decidido que no podemos vivir el uno sin la otra y viceversa. Ahora nos casaremos, estoy tratando de decidir quién de mis hijos será de derecha y católico y quien de izquierda con todas sus características. Creo que quienes nos conocen ya saben por dónde va la cosa.

La vivienda también empieza a ser un problema, en tu casa o en la mía. Además está la cuestión de la familia, mi papá me ha exigido que me quite su apellido. Andresito también tiene sus bemoles, los malvados de sus amigos no quieren que nos casemos por la iglesia ni por el civil, ¡al diablo con las instituciones!

Andrés quiere que organicemos una gran “pachanga en el Zócalo”; yo quiero algo más discretito, se me está ocurriendo que sea en terreno neutral: Oaxaca, pero total, por complacerlo igual y acepto, ¡ah!, eso sí, no más de 100,000 personas porque me engento.

Se los voy avisando para que se organicen, no me vayan a salir con que a mí me caen mal los del PT, los de Convergencia, los Chuchos, los pejistas, los bejaranistas… ¡Ni madre! Aquí le entran todos parejo. AHÍ LOS ESPERO y no me salgan con que andan “enfermos” o que ya les dieron dos infartos porque se los carga… (perdón ya me estoy amoldando a mi nueva vida).

Si me han apoyado, querido, han sido mis amigos, me han dado consejos, han visto crecer a mis hijos o simplemente han compartido buenos momentos conmigo, ahora no me salgan.

¿O qué?, me van a decir lo mismo que le dicen sus cercanos a Andresito, ¿cómo con una vieja de derecha?, mira que son bien mochas, frígidas, todo el día se la pasan rezando, son unas incultas, ¡pa’ viejas las nuestras!

Espero mucho más de ustedes, quiero que lo acepten como a un hermano, que olvidemos todo lo que ha dicho de nosotros sin conocernos y que olvidemos lo que hemos dicho de él, borrón y cuenta nueva, no lo hagan por mí, háganlo por Oaxaca.

¡Ah! Les parece increíble, lo que les digo… ¡¡¡¡¡¡¡¡PUES ESA MISMA ESTUPIDEZ ES QUE EL PAN SE ALÍE CON LA CHIQUILLADA y con el PRD para ganar las elecciones!!!!!!!!

NO SEÑORES DEL PAN, no los pusimos ahí para que ganen el poder por el poder, los oaxaqueños tienen derecho a ser respetados, ¿quieren ganar?: trabajen, cautiven a los electores.

Vieron hoy como hay posiciones irreconciliables, ¿no?, vean la toma de protesta de los nuevos delegados. ¿Con ellos nos vamos a casar?, “París bien vale una misa“, dijo Enrique III de Navarra y IV de Francia con tal de ganar; el PAN y el PRD no pueden, no deben aliarse; izquierda y derecha deshonradas.

Y aunque “el Peje” quiera casarse conmigo, TODO nos separa. Ni modo.

Suerte te dé Dios, que el saber poco te vale…

Ahí estaba yo cuando trabajaba para mi papá (recién regresada de estudiar en Estados Unidos), haciendo una tarea a mi manera cuando llegó mi papá y me dijo: “Te sugiero que hagas esto de otra forma porque va a ser más fácil”. Recuerdo que lo miré (convencida de que yo estaba en lo correcto) y le pregunté si era una sugerencia o una orden.

En vez de contestarme directamente (como es su costumbre) me platicó que una vez el Presidente del consejo de administración (léase dueño) de una empresa mexicana, que en el tiempo de su anécdota estaba en crecimiento (ahora es una transnacional), puso sobre la mesa una recomendación para que fuera analizada, evaluada y aprobada por los consejeros.
Después de revisarla, varios miembros dijeron que era interesante, pero no lo suficiente para tomarla en cuenta y la desecharon, uno de ellos dijo: “Después de todo  sólo era una recomendación”. El presidente se dirigió hacia la puerta de la sala donde estaban reunidos y antes de cerrar la puerta tras de él comentó: “Efectivamente, es sólo una recomendación, pero antes de desecharla tengan en cuenta quien la está haciendo”. Cerró la puerta y no espero a oír la aprobación de su propuesta.
Quisiera darle un toque sentimental a esta narración y decir que mi papá tampoco esperó para verme cambiar la forma de hacer lo que me había asignado. No, seguí haciéndolo como se me dio mi regalada gana, que para eso soy libre, y ya avanzado en una tercera parte me di cuenta de que estaba mal y tuve que volver a empezar (¡ah, pero eso sí!, fue porque quise, así he sido de necia, ni modo).
Según dicen quienes lo conocen, César Nava hace mucho dejó de ser la persona que estaba en contacto con amigos, simpatizantes, adherentes y militantes del PAN. El que iba a Santa Mónica a misa con su familia.

De hecho, gente que lo conoce (o mejor dicho conocía) bien comenta que desde el momento en que empezó a trabajar en Los Pinos, se olvido de la gente talentosa que había conocido, incluso cuando la gente le preguntaba a su papá por qué César no contestaba las llamadas, el pobre hombre se veía en dificultad para justificarlo diciendo que estaba muy ocupado.
Sin duda, César Nava no ha llegado a la posición más alta que anhela, pero sí es cierto que ese camino gane o pierda no lo recorrerá acompañado de amigos, aquellos a quienes invitó o persuadió para registrarse y convertirse en panistas. No, sus compañeros son otros, esos que ahora le presentan los escenarios que quiere ver.

¿Qué le pasa a esta gente? ¿Qué sucede cuando se sienten tan cerca del poder máximo (aunque sea relativo)? Por qué se olvidan de los amigos que los acompañaron cuando ser panista era luchar contracorriente, ¿por qué olvidaron que entre sus filas hay operadores, planeadores, estrategas, administradores, historiadores?, toda una gama de profesionistas CAPACES de sacar a este país adelante.
Si el PAN no gana en 2012, no veo a Peña Nieto o a Ebrard (¿?) invitando a trabajar en su equipo a un panista como Secretario del Trabajo o de Hacienda. No veo a miles de panistas trabajando en las secretarías de estado comandadas por priistas, como sucede ahora en el caso opuesto. No, ellos no van a compartir el pastel, lo quieren completo.
¿Por qué César Nava y compañía no llamaron a colaborar con ellos a gente valiosa? ¿Será que la amnesia es un padecimiento inherente al ascenso al poder? ¿Es un daño colateral? ¿Reclutan gente para luego olvidarla? ¿Se les olvidó para qué querían ganar?
A mí me gustaría saber ¿cómo se realizó la selección de funcionarios designados como responsables (algunos más bien irresponsables) de las direcciones generales, direcciones de área, subdirecciones, ¿se hizo un análisis minucioso de las características, experiencia y trayectoria de cada uno. ¿Se les hizo un examen psicométrico o de habilidades? ¿Quién determinó cuándo, cómo, dónde y por qué?
¿Será que en cada caso bastó una recomendación, una llamadita?, ¿Cómo fue que “los rebeldes sin causa y sin estrategia” se aplacaron? ¿Recibieron su recomendación?
Hay quien dice que a César Nava hay que darle el beneficio de la duda. Pues déjenme decirles que realmente espero equivocarme porque, por lo pronto, lo único que veo es LA DUDA DEL BENEFICIO.
No quiero dejar pasar la oportunidad de citar a Giovanni Sartori cuando dice que: “La libertad de pensamiento postula que el individuo pueda abrevar libremente en todas las fuentes del pensamiento y también que sea libre para controlar la información que recibe en forma escrita y oral; y ello carece de valor si no está basado en un anhelo de verdad y de respeto por la verdad: la verdad de lo que efectivamente sucedió, de lo que es cierto que se haya escrito o dicho. Si falta la base de este valor –el respeto y la búsqueda de la verdad–, la libertad de pensamiento fácilmente se convierte en libertad de mentir y la libertad de expresión deja de ser lo que era. No podemos impedir de modo alguno que la libertad de pensamiento y de expresión se transformen en libertad para propagar lo falso; no obstante, tenemos el derecho, y también el deber, de pensar mal”. Sartori, Giovanni. ¿Qué es la democracia? México: Taurus. Pp. 101-102
 Hoy, yo pienso mal.

 
Respuesta a Javier:
Creo que a Germán le falló la derecha porque él no la tenía entrenada, no la cultivó, ya habíamos dicho que era un fajador, no un técnico. A la hora de la hora, lo único que pudo meter antes de caer… fue la pata.
¡Suerte panistas!