No lo leas si eres priísta (segunda parte)

Si no leíste la primera parte

A río revuelto, ganancia… del PRI

Han sido varios los autores, analistas o comentaristas que han escrito o hablado sobre la incapacidad del mexicano para ser un “jugador en equipo”. Evidencias de esta verdad sobran, el ejemplo por antonomasia es el mal desempeño nacional en los deportes practicados en conjunto. Yo creo tener uno mejor: la incapacidad para aprovechar la alternancia para aprobar leyes. PAN y PRD fueron incapaces de aliarse, durante dos sexenios, para destrabar los frenos que impiden el crecimiento real de nuestro país. Había que resolver las necesidades, conquistar a los gobernados, ganar la confianza con las acciones que representaran el bien común. En vez de eso, las diferencias pudieron más que el interés supremo de una nación.

Gracias a lo antes mencionado, el PRI: el verdugo, sojuzgador, represor, vendepatrias, está de regreso con lo que parece el mayor problema de amnesia colectiva registrado en la época moderna: el nuestro. Ninguno de los partidos de oposición fue capaz de ver no por los intereses de algunos cuantos bastardos (militantes en TODOS LOS PARTIDOS) sino por un país en busca de un líder, en busca de una nueva identidad no priísta.

Calando hasta los huesos

Si algún lector piensa que los pasados 12 años fueron de una administración federal panista es ingenuo, tal vez las cabezas de los equipos eran, pero las bases permanecieron intactas. La persona que atiende en una ventanilla en la SH, el IMSS, el ISSSTE, la CFE, la STPS, etcétera, (en su mayoría) no llegó hoy, ayer o hace 12 años. Por eso, los sindicatos siguen teniendo ese poder, ese personal defiende años y años en un trabajo que desempeña de la misma manera que cuando empezó. La llegada del PAN fue una cirugía plástica, no una cirugía reconstructiva.

Las administraciones estatales, locales o municipales a cargo del PRD corrieron la misma suerte, el priísmo se adhirió como el calcio a los huesos de los funcionarios públicos, es un estilo de administración: gano poco, hago poco y mal, reniego y, si mi ética lo permite, busco negocios complementarios y reparto para comprar silencio y complicidad. Eso, en la mayoría de los casos, no cambió.

¿Y si…?

Los mejores aliados para la divulgación de los no logros han sido una gran cantidad de medios de difusión. Como siempre, el interés individual (en este caso corporativo) prevaleció sobre el general. Cuando el gobierno de Enrique Peña Nieto llegaba a su fin, empezó a endurecerse una campaña que había iniciado mucho antes de la boda “real”. Hay un sinnúmero de ejemplos, yo solo mencionaré algunos que conozco, como la sección Estado de México de El Universal que parecía una recopilación diaria de las actividades del gobernador, Leopoldo Mendivil y el periódico La Crónica en general. Entre los más fervientes admiradores de EPN están Alejandro Cacho de Panorama Informativo en Grupo Acir y Óscar Mario Beteta de Radio Fórmula. De las cadenas televisivas ni hablamos porque ese tema ya está muy manoseado. La lista es interminable, pero sería injusto no decir que el PAN y el PRD también tienen sus paleros.

Quiero hacer una aclaración enfática, hay verdaderos comunicadores (mis respetos para ellos) cuyas auténticas preferencias están con el PRI, el PRD o el PAN. Yo a quienes me refiero es a aquellas veletas que se dejan llevar por el “viento” al “mejor lugar”. A esos que quieren garantizar su permanencia, a los que apostaron por regresar al pasado a costa del futuro de los mexicanos. Esos son los que han influido con un derroche de recursos mediáticos para crear una opinión pública desorientada, confundida, desinformada. Giovani Sartori explica que el nexo entre opinión pública y democracia es constitutivo: la primera es el fundamento sustantivo y operativo de la segunda. Es donde radica la importancia de cómo se forma esta opinión y de la forma que adquiere. La opinión pública no es “innata”: es un conjunto de estados mentales difundidos (opinión) que interactúan con flujos de información. Y el problema se presenta por esos flujos de información. El público, más que nadie, los recibe. (Sartori, 2004)

“La lectura no nos sacude y calienta más de lo normal; las imágenes conmueven e involucran: hacen amar, sufrir y odiar.” (Sartori, 2004 p. 438)

No recuerdo cuál de mis profesores de publicidad o de opinión pública comentó en una ocasión que si hubiera habido televisión durante las elecciones, Franklin Delano Roosevelt , trigésimo segundo presidente de E.E.U.U. (1933 – 1945), nunca hubiera sido electo porque era paralítico, en una época cuando la discriminación en ese país era [más] radical.

Después de la exposición (debate) del pasado 6 de mayo, me queda claro que carita mata neurona, aunque yo lo digo por Gabriel Quadri. Si los mexicanos votáramos por la persona y no por el partido, si nuestra decisión fuera racional y no emocional, si nadie se dejara arrastrar por el voto corporativo, el próximo presidente de este país sería Gabriel Quadri (como lo dije en la primera parte, candidato adecuado, partido equivocado).

Un maestro habló

“¿Qué quiero decir con civilización del espectáculo? La de un mundo en el que el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasión universal. Este ideal de vida es perfectamente legítimo, sin duda. Sólo un puritano fanático podría reprochar a los miembros de una sociedad que quieran dar solaz, esparcimiento, humor y diversión a unas vidas encuadradas por lo general en rutinas deprimentes y a veces embrutecedoras. Pero convertir esa natural propensión a pasarlo bien en un valor supremo tiene consecuencias a veces inesperadas. Entre ellas la banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad, y, en el campo específico de la información, la proliferación del periodismo irresponsable, el que se alimenta de la chismografía y el escándalo”. Vargas Llosa (2009)

Algo que le reconozco a Enrique Peña Nieto es esa acotación: “Si la televisión hiciera presidentes, usted sería presidente porque durante su gestión como jefe de gobierno destinó más de mil millones de pesos –aquí tengo los documentos que lo prueban en la cuenta pública– para la comunicación social y esto representa el doble que destinó el Estado de México a comunicación social.” (El Universal, 6 de mayo de 2012) Pero yo agrego, claro que la inversión de AMLO dio frutos, estuvo a punto de ser presidente (cada quien tiene su versión de los hechos) y yo digo: en 2006 hubo más votantes empeñados en impedir que López Obrador fuera presidente de los que hoy, en 2012, quieren evitar que Peña Nieto los gobierne.

Permítanme, sin embargo, que continúe. Ahí no queda todo, Peña habla de lo que sí gastó él, ¿pero y todo lo que le regalaron? A ver, una cuenta rápida. El miércoles 12 de noviembre de 2008, Enrique Peña Nieto “admitió” en el programa Shalalá que conducían en ese entonces Katia D’Artigues y Sabina Berman que desde hacía tiempo mantenía una relación sentimental con la actriz Angélica Rivera. (El Universal, 13 de noviembre de 2008).

El 27 de noviembre de 2010 se llevó a cabo el “esperado acontecimiento” (la boda), dos años de cobertura ABSOLUTAMENTE GRATIS de todas las actividades de la pareja. El gobernador llegó a ser el señor de Rivera, su acompañante. Millones (si no que lo digan los publirrelacionistas) de pesos no facturados en promoción. Aparición en todas las revistas de sociales y espectáculos, así fue como EPN se convirtió en una estrella de TVyNovelas. Esa presencia en los medios no se la hubiera dado el Proceso, Letras Libres, Expansión o Entrepreneur. No, eso se logra con revistas de penetración nacional, esas que se encuentran en las estéticas, en los consultorios, en los hospitales, en las filas del súper. Angélica Rivera puso a Peña (como a las cocas, las pepsis y el pan bimbo) en todos los hogares que ven telenovelas, lo demás es parte de otra estrategia, pero el mayor golpe ya estaba asestado y por eso, el verdadero exgober precioso debe estarle eternamente agradecido a su esposa actual.

Comentario de infarto

Los puristas podrán decir que miento (si es que me leen), que el éxito de Peña es el resultado de su propio equipo de trabajo, de sus estrategas de marketing político, este es mi blog y sostengo que el gran impulso se lo dio el noviazgo con su “gaviota”. Sin lugar a dudas, las campañas de EPN son muy buenas, pero nada se compara con una historia de amor al más puro estilo de Yolanda Vargas Dulché o Barbara Cartland. Yo le llamo propaganda aspiracional.

Citas

Sartori, Giovanni, 1924- ¿Qué es la democracia? / Madrid: Taurus, 2004, pp. 93, 438

Vargas Llosa, Mario, 1936- La civilización del espectáculo/ México: Letras Libres, febrero 2009, p.14 http://www.letraslibres.com/revista/convivio/la-civilizacion-del-espectaculo

El Universal, 6 de mayo de 2012 http://www.eluniversal.com.mx/notas/845692.html

El Universal, 13 de noviembre de 2008 http://www.eluniversal.com.mx/espectaculos/86708.html
http://www.facebook.com/lourdes.chavezsandoval

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Suerte te dé Dios, que el saber poco te vale…

Ahí estaba yo cuando trabajaba para mi papá (recién regresada de estudiar en Estados Unidos), haciendo una tarea a mi manera cuando llegó mi papá y me dijo: “Te sugiero que hagas esto de otra forma porque va a ser más fácil”. Recuerdo que lo miré (convencida de que yo estaba en lo correcto) y le pregunté si era una sugerencia o una orden.

En vez de contestarme directamente (como es su costumbre) me platicó que una vez el Presidente del consejo de administración (léase dueño) de una empresa mexicana, que en el tiempo de su anécdota estaba en crecimiento (ahora es una transnacional), puso sobre la mesa una recomendación para que fuera analizada, evaluada y aprobada por los consejeros.
Después de revisarla, varios miembros dijeron que era interesante, pero no lo suficiente para tomarla en cuenta y la desecharon, uno de ellos dijo: “Después de todo  sólo era una recomendación”. El presidente se dirigió hacia la puerta de la sala donde estaban reunidos y antes de cerrar la puerta tras de él comentó: “Efectivamente, es sólo una recomendación, pero antes de desecharla tengan en cuenta quien la está haciendo”. Cerró la puerta y no espero a oír la aprobación de su propuesta.
Quisiera darle un toque sentimental a esta narración y decir que mi papá tampoco esperó para verme cambiar la forma de hacer lo que me había asignado. No, seguí haciéndolo como se me dio mi regalada gana, que para eso soy libre, y ya avanzado en una tercera parte me di cuenta de que estaba mal y tuve que volver a empezar (¡ah, pero eso sí!, fue porque quise, así he sido de necia, ni modo).
Según dicen quienes lo conocen, César Nava hace mucho dejó de ser la persona que estaba en contacto con amigos, simpatizantes, adherentes y militantes del PAN. El que iba a Santa Mónica a misa con su familia.

De hecho, gente que lo conoce (o mejor dicho conocía) bien comenta que desde el momento en que empezó a trabajar en Los Pinos, se olvido de la gente talentosa que había conocido, incluso cuando la gente le preguntaba a su papá por qué César no contestaba las llamadas, el pobre hombre se veía en dificultad para justificarlo diciendo que estaba muy ocupado.
Sin duda, César Nava no ha llegado a la posición más alta que anhela, pero sí es cierto que ese camino gane o pierda no lo recorrerá acompañado de amigos, aquellos a quienes invitó o persuadió para registrarse y convertirse en panistas. No, sus compañeros son otros, esos que ahora le presentan los escenarios que quiere ver.

¿Qué le pasa a esta gente? ¿Qué sucede cuando se sienten tan cerca del poder máximo (aunque sea relativo)? Por qué se olvidan de los amigos que los acompañaron cuando ser panista era luchar contracorriente, ¿por qué olvidaron que entre sus filas hay operadores, planeadores, estrategas, administradores, historiadores?, toda una gama de profesionistas CAPACES de sacar a este país adelante.
Si el PAN no gana en 2012, no veo a Peña Nieto o a Ebrard (¿?) invitando a trabajar en su equipo a un panista como Secretario del Trabajo o de Hacienda. No veo a miles de panistas trabajando en las secretarías de estado comandadas por priistas, como sucede ahora en el caso opuesto. No, ellos no van a compartir el pastel, lo quieren completo.
¿Por qué César Nava y compañía no llamaron a colaborar con ellos a gente valiosa? ¿Será que la amnesia es un padecimiento inherente al ascenso al poder? ¿Es un daño colateral? ¿Reclutan gente para luego olvidarla? ¿Se les olvidó para qué querían ganar?
A mí me gustaría saber ¿cómo se realizó la selección de funcionarios designados como responsables (algunos más bien irresponsables) de las direcciones generales, direcciones de área, subdirecciones, ¿se hizo un análisis minucioso de las características, experiencia y trayectoria de cada uno. ¿Se les hizo un examen psicométrico o de habilidades? ¿Quién determinó cuándo, cómo, dónde y por qué?
¿Será que en cada caso bastó una recomendación, una llamadita?, ¿Cómo fue que “los rebeldes sin causa y sin estrategia” se aplacaron? ¿Recibieron su recomendación?
Hay quien dice que a César Nava hay que darle el beneficio de la duda. Pues déjenme decirles que realmente espero equivocarme porque, por lo pronto, lo único que veo es LA DUDA DEL BENEFICIO.
No quiero dejar pasar la oportunidad de citar a Giovanni Sartori cuando dice que: “La libertad de pensamiento postula que el individuo pueda abrevar libremente en todas las fuentes del pensamiento y también que sea libre para controlar la información que recibe en forma escrita y oral; y ello carece de valor si no está basado en un anhelo de verdad y de respeto por la verdad: la verdad de lo que efectivamente sucedió, de lo que es cierto que se haya escrito o dicho. Si falta la base de este valor –el respeto y la búsqueda de la verdad–, la libertad de pensamiento fácilmente se convierte en libertad de mentir y la libertad de expresión deja de ser lo que era. No podemos impedir de modo alguno que la libertad de pensamiento y de expresión se transformen en libertad para propagar lo falso; no obstante, tenemos el derecho, y también el deber, de pensar mal”. Sartori, Giovanni. ¿Qué es la democracia? México: Taurus. Pp. 101-102
 Hoy, yo pienso mal.

 
Respuesta a Javier:
Creo que a Germán le falló la derecha porque él no la tenía entrenada, no la cultivó, ya habíamos dicho que era un fajador, no un técnico. A la hora de la hora, lo único que pudo meter antes de caer… fue la pata.
¡Suerte panistas!