Jesús camino al Calvario

Durante una visita a la Pinacoteca de La Profesa les pedí a mis alumnos que escogieran el cuadro que más les hubiera impactado, después de escuchar las descripciones de los guías, y escribieran un cuento sobre él, así como la biografía de su autor. Puedo decir, orgullosamente, que los relatos fueron maravillosos, ellos estudian la carrera de Ingeniería en Computación y aunque les costó mucho trabajo, la mayoría fueron muy creativos.

A continuación comparto con ustedes el cuento de José Eduardo Reyes López, quien además de ser un excelente alumno, tiene una gran imaginación.

Eduardo nunca había escrito un cuento y por ello, aunque este es muy sencillo, me parece un gran esfuerzo que deseo mostrarles.

Cuento obra “Jesús camino al Calvario”
En un bosque muy denso repleto de flora y fauna, había una vez un árbol. Un día, una pequeña hormiga llamada Billy le preguntó:
–¿Por qué estás tan triste?

Él respondió:

–Mi pequeña amiga ¿no es obvio…? Soy un árbol muy viejo y aún no he podido crecer lo suficiente para cumplir mi sueño.
–¿Cuál es tu sueño?
–Estar más cerca del ser que me dio vida, más cerca de Dios. Me gustaría ser él más grande de todo el bosque para estar más cerca de él.
Billy lo miró detenidamente y le dijo:
–Pero no te sientas triste por ello, debes de esforzarte más para alcanzar tu objetivo, debes beber más agua y absorber más minerales del suelo para crecer un poco más. Yo antes era la hormiga más débil de todas y ahora soy la que lleva doble ración de alimentos al hormiguero.

El árbol se sintió muy conmovido con las palabras de Billy y decidió tomar su consejo. Le prometió que cuando la volviera a ver sería el más grande de todos.

Después de varias semanas, comenzó a notar los resultados; se sentía muy satisfecho con su trabajo, pero de pronto vio a lo lejos una gran revuelta. Al parecer unos taladores estaban cortando a varios de sus amigos; se puso muy nervioso ya que no quería ser talado sin antes haber cumplido su promesa.
Después de varias horas los hombres llegaron al árbol, comenzaron a cortarlo y, finalmente, lo llevaron a una vieja bodega para almacenarlo. Varias semanas pasaron sin que lo utilizaran. Él comenzaba a sentirse inútil y también estaba triste por no haber podido cumplir su sueño de estar más cerca de Dios. Sin esperarlo, comenzaron a tallarlo en una forma muy extraña. Estaba confundido, lo único que hizo fue esperar para saber en qué se estaba convirtiendo.

Fue llevado con una multitud que al parecer estaba molesta por algo, observando a su alrededor vio a un hombre con una corona de espinas muy golpeado, y al ver cómo era tratado se asustó y se preguntó: “¿Qué pudo haber hecho ese hombre para que todos lo odien?”.

Aquel misterioso hombre fue obligado a cargar ese árbol, que ahora tenía una forma de cruz, durante un largo camino, mientras era golpeado e insultado. Al llegar a la cima del cerro fue recostado sobre la cruz y clavado. El árbol no podía creer que su función era sostener a un hombre para su tortura: la cruz fue alzada y exhibida hacia la multitud. Poco a poco la respiración del hombre fue disminuyendo hasta que, con su último aliento, dijo: “Padre mío, perdónalos porque no saben lo que hacen”, entonces el árbol comprendió que, por fin, había podido cumplir su sueño: estaba tocando al ser que le había dado la vida. Se sentía triste por lo ocurrido, pero también experimentaba una alegría inmensa por haber estado tan cerca de Dios. Ahora podía estar tranquilo.

Jesús camino Calvario de Andrés Islas

Biografía Andrés Islas

Pintor que florece entre 1753 y 1773. La única información que se puede obtener de él, es por sus obras, las más importantes son:
Dos retratos del obispo Palafox en la bodega de la capilla de Guadalupe, de la Catedral de México.
Retrato de don José Escandón, existente en la capilla de Guadalupe del Seminario de Querétaro. Fue reproducido en el tomo XIV de las publicaciones del Archivo General de la Nación.
Retratos de Carlos III, el Virrey Bucareli y el Primer Conde de Regla, en la Dirección del Monte de Piedad.
Retrato de Clemente XIV en el Museo Nacional, firmado en 1769.
Retrato de la Marquesa del Jaral de Berrio, Firmado en 1753.
Andrés Islas pintó el retablo de San Juan Evangelista (1772), que está en la capilla de Aránzazu.
También plasmó Jesús camino al Calvario (1762 – 1772), que se encuentra en la Profesa en la Ciudad de México
http://www.analesiie.unam.mx/pdf/08_77-78.pdf

https://lourdeschavezblog.wordpress.com/2010/01/21/testimonios-de-arte-y-fe-pinacoteca-de-la-profesa/

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La llamada

Era una de esas llamadas que nunca esperas, pero siempre temes. El teléfono sonó a las dos de la madrugada, me levanté sobresaltado. No era mi celular, ese siempre lo guardo bajo mi almohada mientras duermo. Corrí al teléfono fijo. Cuando finalmente contesté, habían colgado.

Regresé rápidamente a mi habitación, revisé mi teléfono móvil. Una llamada perdida: número oculto. Pinche Nextel. ¿Quién es?, ¿quién es a esta hora? Ni modo, voy a marcar a casa de mi mamá, tal vez se sintió mal y necesita algo.

Ring, ring, ring, ring. Esto no me gusta nada. A ver si escucha su celular: “el número que usted marco está fuera del área de servicio”. ¿Cómo fuera del área? Si hay un lugar donde no falla la señal es en casa de mi mamá.

Ring, ring, ring

–Tía Lola, ¿eres tú?, soy Manuel.

–¿Manuel? ¡Qué bueno que me llamas! Fíjate que tu mamá no está en su casa. Oí el coche hace un rato, me asomé y solo vi que se alejaba a gran velocidad. La puerta de la entrada está abierta, pero francamente tengo miedo de ir y asomarme.

–No te preocupes, tía, no te muevas de ahí, voy a llamar a la policía y salgo para allá.

–No, mijo, yo ya les avisé, vienen para acá. Manolito, no sé por qué tengo esta angustia, mi hermana sería incapaz de salir sola a estas horas sin avisarnos–. Mi tía no pudo continuar, su voz se entrecortaba–. Se me hace que la secuestraron.

No pude seguir escuchando, el teléfono cayó de mis manos. Sentí un hueco que se abría en mi estómago. Quise moverme, pero ninguna parte de mi cuerpo respondía; todos mis vellos se erizaron, sentí una oleada de calor en el rostro.

   Es mi culpa, yo y mi necedad, mis ganas de ser independiente. Ahora, ¿dónde la busco? Pobrecita, siempre sola, algún infeliz debe haberse dado cuenta de que no había nadie y entró.

Sin que pudiera evitarlo, las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas y, así, regresé a mi habitación para vestirme.

¿Llamarán para pedirme rescate? ¿Querrían solo el coche? Por favor, Dios mío, que la dejen por ahí, no la vayan a violar. No, no debo pensar en eso, ¡mal hijo!

–Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre… ¿Te parezco un cínico?… Ahora sí, ahora sí me acuerdo de ti… vénganos tu reino, hágase tu vol… No eso no.

Cuando me dirigí a la puerta, me pareció escuchar un ruido. Será mejor que vaya por la pistola. ¡No!, estoy paranoico. No hay ningún ruido.

Giré para disponerme a salir y me encontré de frente con una mirada enfurecida y una mano que me golpeó con fuerza. Me desbalanceé y caí por el impacto del puñetazo. Abrí los ojos a todo lo que daban: no podía creer lo que veía. La contracción estomacal fue involuntaria. Vomité. Traté de incorporarme: no pude: sentí que me ahogaba. No supe ni cómo esa misma mano firme me enderezó.

–¡Mamá! ¿Qué haces aquí?

–¿Cuántas veces te he dicho que no te duermas sobre el celular? Me has estado marcando desde las 12 de la noche. ¡No me dejas dormir! Te llamo por el otro teléfono y no contestas, pensé que alguien se había metido a tu casa y estabas secuestrado.

–Voy a hablar con mi tía porque se quedó muy preocupada.

–¡Esa metiche! No me extrañaría que fuera capaz de llamar a la policía.

Como algunos de ustedes saben, estoy en un taller de cuento y novela con Beatriz Escalante, he escrito novela, pero este es mi primer cuento y quise compartir mis pininos con ustedes. Lourdes Chávez

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¡Gracias Enrique!

Cada vez que inicio un nuevo curso de la clase Cultura y comunicación que imparto en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, hago hincapié a mis alumnos sobre la importancia de la lectura en la vida de todo profesionista. En agosto de este año no fue la excepción: dije a mis alumnos que aun si llegarán (y espero que así sea) a ser tan reconocidos y ricos como Bill Gates o Carlos Slim, alguna vez tendrían que hablar de algo que no fuera computación o sistemas.

Incredulidad

Sus miradas me dicen que dudan lo que les digo. Debo reconocer que hay algunos alumnos con el hábito de la lectura, aunque no son muchos.

Para leer, hay que saber leer

Empezamos con las pruebas sobre la fluidez en la lectura; mejor no entro en detalle, solo puedo decir que les quedamos a deber mucho a estos chicos en la educación primaria y en la media superior. Una vez pasado ese trago amargo para todos, los alumnos fueron asignados con alguno de estos libros: Dr. Jekill, El club Dumas, Dorian Gray, Asesinato en Mesopotamia, 1984, La guerra de los mundos, La isla del tesoro, La isla misteriosa, Moby Dick, La máquina del tiempo y Fausto. Clásicos de aventura o misterio. Ustedes ¿ya los leyeron?

Un viaje por la cultura

Posteriormente organicé una visita guiada a la Pinacoteca de la Profesa; casi a nadie le gustan los museos, pero esta sería una experiencia diferente; yo sabía que los guías iban a captar su atención con sus cautivadoras narraciones sobre las obras pictóricas y las historias de los grandes maestros de la pintura novohispana. ¿A cuántos museos han asistido, recorrido, entendido, disfrutado ustedes en 2011? Mis alumnos, por lo menos a dos.

La siguiente actividad mayor fue acudir a la función musicalizada de Nosferatu, película clásica del cine mudo, no todos asistieron y quienes lo hicieron no fueron con la mejor actitud, pero a la mayoría le encantó la experiencia, se dieron la oportunidad de vivir el arte. ¿A ustedes les gusta el cine mudo? ¿Lo han intentado alguna vez?

Todo iba más o menos bien hasta que les di la (fatídica para ellos) noticia a mis alumnos: “sigue el Quijote”. Pucheros, quejas, nada valió. “Maestra, ¿lo vamos a leer en español antiguo?, pero si no se entiende nada…”. “No lo van a leer, lo van a escuchar”, y así fue, les aseguré que sería una experiencia inolvidable, que el audiolibro sería algo diferente. Una vez más prevaleció el escepticismo, y otra vez el resultado fue positivo.

Seguimos con las actividades culturales y de comunicación, y puedo decir que me siento muy orgullosa del resultado. Una de las tareas fue escribir un cuento y la calidad y creatividad fueron tan buenas que varios de ellos están ahora en concurso.

Gracias, Enrique Peña Nieto

Sin embargo, creo que hay algo que debo agradecerle a Enrique Peña Nieto, independientemente de quién es y quién será: con su ejemplo me dio la razón. La situación que lo ha puesto en el ojo del huracán no es exclusiva de él, lo han hecho muchos políticos; pero, para mis propósitos, este es el mejor ejemplo de que un título no vale nada por sí solo.

Enrique Peña Nieto es la muestra, por lo menos en este momento, de que no importa cuántos asesores estén disponibles, nada sustituye un buen acervo cultural; le hizo falta el apuntador.

¿Qué pasó con la última lectura?

Cuando terminaron de leer El Quijote les dije a mis alumnos: “Ahora no, pero tal vez un día se acordarán de mí y agradecerán que los haya obligado a escuchar/leer esta obra maestra; un día, cuando estén en una reunión y sean los únicos que puedan citar al “Caballero de la triste figura”, ustedes harán la diferencia”.

Ahora, mientras llegue otro que lo sustituya, podré decirle a mis alumnos: “Si no quieren ser como Peña Nieto, lean”.

Compromiso educativo

El semestre de la clase de Cultura y Comunicación que imparto está a punto de terminar y debo admitir que voy a extrañar a este grupo.

Uno de los aspectos más importantes en cualquier labor educativa es la relación humana que se establece entre profesor y alumno; este último necesita de un interlocutor entre el equipo de profesores, los directivos de la institución y él mismo, al que pueda plantarle problemas concretos, ya sean personales o de grupo, y que le oriente a la hora de escoger y planificar el trabajo en el ámbito académico, profesional o personal.1

La educación es “la fuerza del futuro” porque ella constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio. Uno de los desafíos más difíciles será el de modificar nuestro pensamiento de manera que enfrente la complejidad creciente, la rapidez de los cambios y lo imprevisible que caracteriza nuestro mundo.2

Me parece que en realidad la educación ha sido la fuerza del pasado, del presente y que, por supuesto, será la fuerza del futuro. La gran diferencia para poder llevar a cabo ese cambio, propuesto por Federico Mayor en los Siete saberes, es que la educación sea fuerza y no a fuerza.

No, no es un juego de palabras; puede ser un juego de azar, como lanzar los dados y esperar a que aparezca el número de la suerte: si esta nos favorece, algún despistado se llevará algo de nuestra clase, tal vez un conocimiento se pegue como a un sartén sin teflón. En el peor de los casos, nos convertiremos en el más perverso de los seres para aquellos alumnos confiados en que seríamos el pase directo a una buena calificación recibida sin mayor esfuerzo.

¿Por qué sucede eso? ¿Por qué somos unos tiranos? ¿Por qué somos hoy los seres a quienes, en algún momento de nuestras vidas, soñamos desafiar? Nos convertimos en los verdugos implacables de víctimas inocentes como la ignorancia, la apatía, los malos modales, la indiferencia y todas esas características que hacen las delicias de un joven universitario.

Lamento decirles que hemos cambiado: un grupo de profesores de la Facultad de Ingeniería cursamos, hace ya casi un año, el Seminario de actualización: Evaluación de la práctica docente (gracias a la invitación de Martha Rosa del Moral) y después de esa experiencia sabemos algo que desconocíamos: que educar es educarse; formar es formarse. Es decir, hoy hablamos otro idioma, uno desconocido para la mayoría de los jóvenes estudiantes y de sus maestros.
Yo agregaría que uno de los graves problemas de la educación es que tampoco nos enseñaron que amar es amarse; conocer es conocerse, aprender es aprehenderse y enseñar es querer. Casi todos verbos reflexivos que deberían llevarnos efectivamente a una acción donde el principio y el fin fuéramos nosotros.

¿Es una actitud egocentrista, calculadora, narcisista?

No, es una suma de acciones fortalecedoras de la tan lastimada autoestima mexicana, es también parte de la misión de la educación. Y debemos ser revolucionarios en la enseñanza, en la fe, en el empeño, a pesar de la incertidumbre, pero conservadores en las expectativas. No porque nos demos por vencidos, sino para avanzar un paso a la vez. Un paso que parezca gigante aunque sólo nos permita recorrer unos milímetros.

Progresar con la resistencia nos proveerá de vigor ante los embates de los alumnos cuya fuerza es la del ignorante osado, ese que al enfrentarse a sí mismo con el paso del tiempo se derrumba, nosotros debemos fortalecerlo. Llevamos el escudo del conocimiento, la lanza de la perseverancia y la firmeza de la decisión. Ellos, en cambio, están cegados por el subdesarrollo, sin duda su energía y dinamismo nos hace mella, nos cansa, pero la esperanza puede ser nuestro motor, como el ímpetu de la juventud el de ellos.

Y, como no somos ni sabios ni infalibles, probablemente oscilemos entre la ilusión y el error, pero esa será la mejor prueba para evaluar nuestra práctica docente. Saber que erramos porque aprendemos y enseñamos; nos ilusionamos porque nos renovamos y tenemos metas nuevas; generamos ideas creativas para dar lo que nos faltó o para reforzar aquello en lo que fuimos débiles.

Nadie puede dar lo que no tiene, por eso asistimos al seminario del Centro de Docencia Ing. Gilberto Borja y compartimos durante las sesiones la frustración, el error, el conocimiento, la incertidumbre, el miedo al fracaso y al éxito. Adquirimos los siete saberes que seguramente nos ayudarán a formar y formarnos un poco mejor.

Estar aquí significa que nos reconocemos vulnerables, pero también dispuestos a aprender algo nuevo para enseñar mejor. En esas sesiones aprendí a ser más humilde ante la ignorancia y el conocimiento; si me dejo deslumbrar por cualquiera de ellos seré una pésima maestra y, lo que es peor, un ser humano indiferente a las verdaderas necesidades de los demás.

Compromiso

Los alumnos no son matrículas o números de cuenta, son Alan, Alfredo, Yonathan, Alexis, Jaime, son 50 pares de ojos que me miran, a veces, sin verme; que me oyen sin escucharme; sin embargo, yo me he comprometido a verlos y escucharlos siempre.
Yo, María de Lourdes Chávez, me he comprometido a enseñarles para la vida, no para la memoria; me he comprometido a hacerlos sentir únicos, porque así yo también soy única. Como Morín o Gadamer, toda distancia guardada, aprendo a educar.

Bibliografía
Gadamer, Georg. La educación es educarse. pdf.

Morín, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. 1999: París, Francia, pdf.

Morín, Edgar, et al. Educar en la era planetaria. Gedisa. 2003: España, pdf.

1 García, J., Estrada, D., & Carmona, K. (2008). La Función del Tutor en Ambientes Presenciales y No Presenciales. (Spanish). Revista Mexicana de Orientación Educativa, 6(16), 16-19.

2 Mayor, Federico citado en Morín, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. 1999: París, Francia, p. 7, pdf. https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=sites&srcid=ZGVmYXVsdGRvbWFpbnxzZW1pbmFyaW9jZGR8Z3g6NWIwMTJkZTA2MDdlMWU2Ng&pli=1

Las guías del Ceneval son ¡GRATIS!

Amigos y lectores,

Este mensaje es breve. Estamos en época de exámenes de ingreso y egreso. Unos entran y otros salen de las universidades, preparatorias y secundarias. Seguro todos tenemos conocidos que buscan con ahínco comprar una guía de estudio para pasar el examen correspondiente.

Existen muchos aprovechados que venden “las guías resueltas del Ceneval”. Les pido que hagan llegar esta información a sus conocidos, familiares y amigos. ¡Las guías de estudio para todos los exámenes que aplica o elabora el Ceneval son gratuitas!

Solo tienen que entrar a esta URL y buscar la que corresponde a sus intereses. http://www.ceneval.edu.mx/guias-ceneval

Por favor, evitemos los fraudes. Cada documento tiene la bibliografía correspondiente a la disciplina que trata. No es necesario pagar costosos cursos, solo hay que estudiar.

Gracias por su apoyo,

Lourdes Chávez

“Making money is happiness, we are told”: Muhammad Yunus (Nos han dicho que la felicidad está en hacer dinero)

Making money is happiness, we are told”, dijo Muhammad Yunus durante una conferencia suya a la que asistí gracias a la cortesía de Liz Alejos de HSM.

Un poco de historia

Hace como ocho años compartí con algunas amigas y con mis hijos “una idea sensacional” que había estado madurando durante algún tiempo: el préstamo de los 100 pesos.

¿En qué consistía?

Era un fondo (así lo concebí yo) creado para ayudar a gente en condición de calle, del cual se prestarían 100 pesos a todos aquellos que quisieran iniciar un negocio de venta de tamales, planchado de ropa, lavado de autos, podado de césped o árboles, por ejemplo, de manera independiente. El préstamo sería a la palabra y el requisito era que nos cercioraríamos de que los utensilios se adquirirían, se compraría la materia prima y se entregaría al beneficiario a quien se le pediría que pagara cuando juntara el dinero con un (llamémoslo) interés de 20 pesos que ayudara a incrementar el fondo para poder seguir prestando a otras personas.

¿Qué pasó?

El proyecto no pudo llevarse a cabo porque el negocio que tenía sufrió un colapso y no tuve cómo financiar ese sueño. No quiero entrar en más detalles.

Por supuesto mis hijos estaban encantados, pero mucha gente creyó que sólo lograría perder más dinero del que ya había perdido por un estafador.

Entra Yunus en escena

En 2006, Charbelí (mi hija) me dio una noticia terrible para mí (en ese momento), me dijo que un hombre en Bangladesh había ganado el Premio Nobel de la Paz por haber desarrollado un “banco para pobres” y cuya esencia era parecida a mi idea de los 100 pesos. Gancho al hígado. “¿Cómo lo hizo?”, le pregunté a Charbelí. “¿Cómo consiguió los fondos?” “¿Qué hizo para que la gente le respondiera?”

La investigación

Decidí investigar quién era y qué hacía este hombre. Me quedé extasiada, http://www.muhammadyunus.org/   si quieren saber por qué y les interesa el tema, les invito a visitar su página. Ahora esta información se encuentra a un clic de distancia.

En entrevista

Hace como un año vi la entrevista que Charlie Rose le hizo y me gustó muchísimo, (aún no he comprado su libro). Pensé “¡cómo quisiera conocer a este hombre!”

Sueños imposibles

En octubre de 2009 supe que Yunus estaría en México en un evento de HSM al que pensé que no podría asistir porque el costo estaba fuera de mi presupuesto, ni modo, cuando no se puede, no se puede.

El sueño hecho realidad

Mi hija estaba invitada al evento, ¡qué emoción! Yo no iría, pero ella me platicaría todos los detalles. A la hora de la hora, Charbelí no pudo ir y yo tomé su lugar. ¡INCREÍBLE! Llegué corriendo, el corazón se me salía, le hice honor a la pista de carrera de caballos que se veía mientras trotaba por los pasillos de Centro Banamex.

Una vez en el salón, me fui acercando cuanto pude: ahí estábamos frente a frente (bueno él arriba con su Premio Nobel bien ganado), él es la evidencia de que se puede… todo se puede.

We always blame the government (siempre culpamos al gobierno)

No acabaría de escribir esta entrada si transcribiera y comentara todas las notas que escribí o si narrara todo lo que sentí, pero quiero retomar algunos temas.

Premio Nobel de la Paz 2006

Muhammad Yunus sonó como un verdadero utopista cuando dijo: “crear empleos es muy fácil” (ni pregunten lo que seguro todos pensamos), sin embargo su explicación fue maravillosa.

El concepto de negocios  en la actualidad está relacionado con hacer dinero, eso nos convierte en máquinas para hacer dinero… “Making money is happiness, we are told”, menciona enfáticamente. “Pero, prosigue en inglés, si utilizáramos las mismas estrategias del mundo de los negocios para los negocios sociales (sic), podríamos generar suficientes empleos para todos.” No parece real ¿verdad?

¿Por qué es fácil crear empleos según Yunus?

Él sostiene que los trabajos se pierden de empresas dedicadas a producir utilidades que quieren asegurar los retornos de inversión (ROI) en niveles rentables. Los negocios sociales generan empleos (muchas veces autoempleos), pero sólo recuperan el costo, de hecho cuando empiezan la utilidad es O.

Fascinante…

Así me pareció Muhammad Yunus cuando invitó a la gente a crear este tipo de actividad en el vecindario, en la colonia como diríamos en el D.F.  De esta manera, comentó, la gente tiene una ocupación que le permite sobrevivir y mantenerse ocupado.

De esta manera, dijo, las personas no dependen del gobierno para el autosustento y la generación de empleos. De hecho, él está convencido de que cualquier problema puede resolverse con el establecimiento de negocios sociales.

Carlos Mota

Fue el moderador de las preguntas e hizo la primera:
“A los mexicanos nos gusta pensar que somos un país pobre, ¿lo somos?”

Sin titubear Muhammad Yunus contestó:

“México es un país con suerte”. “No es un país pobre, sólo tiene gente pobre”. “Si podemos organizarnos, no somos un país pobre, es sólo cuestión de tiempo. México es un país lleno de recursos. Ha demostrado que tiene la capacidad para cambiar las cosas. Entonces, tiene que cambiar algo en la estructura”. El silencio entre los asistentes fue enorme y él prosiguió: “No hay razón para que un país sea etiquetado de manera permanente como pobre”.

Somos un país con pobres, no un país pobre

Sin duda, las ideas de Muhammad Yunus son muchas, creativas, innovadoras y brillantes y seguramente podrán entenderlas mejor si leen su libro o recurren a su página.  Quiero compartir con ustedes es esto que él dijo: “Si no hemos hecho algo por alguien, no habrá una huella de nosotros en el mundo, nadie te recordará por ser rico”.

Una opinión encontrada

Creo que si recordamos a las personas porque son ricas o famosas, entonces también hay que apreciarlas por sus actos, y recordarlas con cariño si ayudaron a que este mundo fuera un poco mejor, si atendieron a los enfermos, ayudaron a los hambrientos, compartieron su riqueza.

Microcréditos en México

Hay ya muchas personas trabajando activamente para apoyar a otros, las grandes corporaciones tienen áreas y presupuestos completos de responsabilidad social, lo único que debemos esperar es que estos departamentos no sean un escaparate para costosas fiestas y desfiles de excentricidades y derroche de dinero, sino programas con objetivos manejados por gente responsable.

En México, mucha gente ya tiene un estilo de vida como el de las mujeres apoyadas por el Grameen Bank, muchos hogares son sostenidos por personas trabajadoras que venden por catálogo, que cuidan a los hijos de otros, que venden en las puertas de sus casas, que bolean zapatos.

Ya dimos el primer paso. Yo no pude echar a andar el proyecto de los 100 pesos, pero hay millones de ideas brillantes circulando en las cabezas de otros tantos hombres y mujeres de este maravilloso país. ¡Vamos a generar empleos! Seguramente, las utilidades vendrán después, contribuyamos a sacar a nuestros pobres de las calles.

Lourdes Chávez

P.D. Al final del evento, después de la aglomeración a su alrededor, me acerqué al Dr. Yunus y hablé con él (uno a uno), eso fue lo mejor del año en ese aspecto de mi vida.

 

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Cactus en la nieve

Cuando Bruno me preguntó, hace como 10 años, cuál era mi película favorita le dije inmediatamente: Cactus en la nieve, una obra cinematográfica que vi cuando era pequeña, en esa época los filmes extranjeros tardaban años en llegar a México y francamente tampoco tenía conciencia de que después querría saber el año y los detalles.

A muchos de mis coetáneos les pregunté en diferentes ocasiones si recordaban haberla visto, nadie, durante años no hubo ni un alma que la hubiera visto.

Es una película muy triste, pero a mí me pareció extraordinaria y permaneció en mi recuerdo. En aquella ocasión fui al cine (ni recuerdo a cuál) con mi primo Fernando y con mi prima Julieta, su hermana.

El sábado 21 de noviembre estuve con Fernando (a quien, como les he platicado, considero mi hermano), estábamos los dos solos, él estaba en cama después de haber sido desahuciado y yo trataba de darle ánimos. De repente, no sé por qué le pregunté:

– “¿Recuerdas que fuimos a ver una película llamada Cactus en la nieve?”

–”Claro, muy triste. Él se muere al final”, me dijo.

Grité de la felicidad y le dije que mis hijos pensaban que yo había soñado y que esa cinta no existía, él rió bastante, desafortunadamente no hubo testigos de su dicho ni de su risa.

El jueves siguiente me avisaron que Fernando estaba muy mal y fuimos a verlo; llegué y me di cuenta de que el fin estaba cerca, me habían dicho que ya no hablaba, sin embargo, me habló y se rió con algo que le dije. No volvió a contestarme ni a reírse, pero yo a él no dejé de hablarle, de abrazarlo. El viernes por la noche, él agonizaba en mis brazos, su respiración era difícil, rápida, agitada. Sus hermanas Gabriela y Amada y yo emprendimos la penosa labor de ayudar a Fernando a bien morir.

Puedo decir, sin lugar a dudas, que eso fue lo más difícil que he hecho en mi existencia, contemplar cómo se le escapa la vida a un ser querido, sin hacer nada (fue su decisión no ir al hospital), me sentí impotente, inútil, pequeñita; no podía llorar, estaba dedicada a decirle cosas lindas al oído (nos asesoró una tanatóloga). Pedía que se fuera aunque deseaba un milagro.

A las 4:10 de la mañana del sábado, murió Fernando. Con él compartí, incontables aventuras: nos correteó una vaca; nos atacó una enorme puerca; me quemé el cabello prendiendo un cigarro a escondidas cuando empezaba a fumar; nos estrellamos contra un árbol cuando aprendí a manejar; me enseñó a bailar, a jugar burro castigado; iba a mi casa después de sus guardias nocturnas (era médico) y, mientras desayunaba, me contaba historias tétricas del anfiteatro.

Mi recuerdo más lejano debe ser de cuando yo tenía como 4 años y él era revolcado por las olas mientras mi abuela materna le gritaba preocupada y él le respondía:  “Estoy bien abuelita, estoy bien” y levantaba los brazos en señal de triunfo.

Durante su enfermedad estuve muy cerca de él, lo acompañé, le di ánimos, me los di yo, le dije y me dije que todo saldría bien, mentí. Nada salió bien, ya no podré levantar el teléfono y preguntarle cómo está, ya no recordaremos las épocas cuando teníamos sed y entrábamos a las iglesias a beber agua bendita, total, no iba a hacernos daño, estaba bendita. Nunca nos enfermamos por esa causa.

Ya nunca pasaremos una fiesta juntos, seguiremos siendo compadres, él allá y yo acá.

Y tengo el llanto contenido y la desesperación a flor de piel, a mí a quien le gusta dar la batalla de frente y ganarme lo mío limpiamente, perdí, no hubo contra qué o quién luchar. Se fue, se murió, todavía el sábado 21 de noviembre me dio un consejo, que seguiré, por supuesto, fue el último.

Ya no hay testigos que puedan decirle a mis hijos que el filme existió, mi prima Julieta, su hermana, ha perdido el habla y la memoria a causa del cáncer en el cerebro.

Me he quedado como un Cactus en la nieve, ¿pueden imaginar algo más solitario y desolador?

P.D. Ésta es la liga donde se menciona esta película, hoy la encontré, muy tarde, hay constancia de que existe. http://www.imdb.com/title/tt0065514/

P.D. 2. Les pongo la liga de Charbelí, cada quien vive el mismo evento de manera diferente.

http://charbaramos.blogspot.com/2009/11/ultima-voluntad-adelantada-y-publica.html

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