Judas Espino

Judas Iscariote vendió a Jesús por treinta monedas. Nunca sabremos en realidad cuál fue su móvil, pero creó historia, tiene un papel dentro del Cristianismo: es el máximo exponente de la traición.

La política tiene muchos Judas; ayer Manuel Espino demostró que la fidelidad es un valor poco común entre los políticos. No me refiero a la lealtad hacia el PAN; si fue expulsado de ese partido, sus militantes no pueden esperar de su parte ningún compromiso hacia ellos. La perfidia fue hacia sí mismo, hacia “sus convicciones”, “sus valores”, “sus principios”, esos de los que tanto alarde ha hecho. En este artículo del domingo 13 de julio de 2008, en el periódico El Universal,1 se alude a las acusaciones de Espino contra Manlio Fabio Beltrones. No entiendo la lógica entonces, ¿o una vez más la amnesia?, te amo a ti, pero no a tu familia (le dice Manolín a Quique), ¡pues no! Peña Nieto viene con toda su corte y eso que antes criticó y repudió es lo que hoy aclama.

Para quienes teníamos dudas sobre la expulsión del expresidente del PAN, ayer todo se aclaró.

Todos deberíamos llevar un diario

Pero más los políticos, porque su memoria es frágil, reproduzco la respuesta de ME a la pregunta: ¿Usted se iría del PAN si le ofreciera la candidatura, digamos, Nueva Alianza, o algún otro partido?

“Ya me han hecho guiños, y nada. Ya me han invitado a desayunar, ya me han mandado mensajes, ya me han apapachado. No, no ando buscando partido. Yo estoy en la política por vocación y cuando entré al PAN fue por convicción ideológica, de principios, no por ambición, no por herencia de familia, no por amistad, fue por convicción. Pueden quitarme un día la credencial y borrar mi nombre del padrón de militantes, pero a mí lo que me hace panista son las convicciones, no la credencial. Por mí pueden romper mi papelito si gustan, pero las convicciones, ¿cómo me las quitan?, esas están aquí adentro. Ago05”2 

Al PAN, PAN y a Espino: cuernos

Conozco a muchos panistas, decentes, comprometidos, que no solo no reciben sino que ponen de su bolsa, su dinero. Les he preguntado cómo pueden seguir en la política, ¿por qué en el PAN? Tienen SUS razones, muy respetables, pero lo que más admiro es la congruencia con la que viven, tal vez no es como yo lo haría, pero es sorprendente ver su amor a lo que hacen, no son los Calderón, Nava, Madero, Cuevas, Gómez del Campo. Son quienes desde su trinchera han evitado que el PAN se hunda en el mar de la mediocridad, del narcisismo, del hedonismo.

Que no me venga Espino conque si Peña gana no obtendrá un puesto, claro, su precio fue más alto, treinta monedas por entregar una ideología. ¿Y el beso? Ese se lo dieron en lo oscurito.

 Manuel Espino: ¿en qué invertirá sus treinta monedas?

1 http://www.eluniversal.com.mx/primera/31301.html

2 http://presidencia2012.com/sitio/secciones/item/entrevista-a-manuel-espino.html

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No lo leas si eres priísta (segunda parte)

Si no leíste la primera parte

A río revuelto, ganancia… del PRI

Han sido varios los autores, analistas o comentaristas que han escrito o hablado sobre la incapacidad del mexicano para ser un “jugador en equipo”. Evidencias de esta verdad sobran, el ejemplo por antonomasia es el mal desempeño nacional en los deportes practicados en conjunto. Yo creo tener uno mejor: la incapacidad para aprovechar la alternancia para aprobar leyes. PAN y PRD fueron incapaces de aliarse, durante dos sexenios, para destrabar los frenos que impiden el crecimiento real de nuestro país. Había que resolver las necesidades, conquistar a los gobernados, ganar la confianza con las acciones que representaran el bien común. En vez de eso, las diferencias pudieron más que el interés supremo de una nación.

Gracias a lo antes mencionado, el PRI: el verdugo, sojuzgador, represor, vendepatrias, está de regreso con lo que parece el mayor problema de amnesia colectiva registrado en la época moderna: el nuestro. Ninguno de los partidos de oposición fue capaz de ver no por los intereses de algunos cuantos bastardos (militantes en TODOS LOS PARTIDOS) sino por un país en busca de un líder, en busca de una nueva identidad no priísta.

Calando hasta los huesos

Si algún lector piensa que los pasados 12 años fueron de una administración federal panista es ingenuo, tal vez las cabezas de los equipos eran, pero las bases permanecieron intactas. La persona que atiende en una ventanilla en la SH, el IMSS, el ISSSTE, la CFE, la STPS, etcétera, (en su mayoría) no llegó hoy, ayer o hace 12 años. Por eso, los sindicatos siguen teniendo ese poder, ese personal defiende años y años en un trabajo que desempeña de la misma manera que cuando empezó. La llegada del PAN fue una cirugía plástica, no una cirugía reconstructiva.

Las administraciones estatales, locales o municipales a cargo del PRD corrieron la misma suerte, el priísmo se adhirió como el calcio a los huesos de los funcionarios públicos, es un estilo de administración: gano poco, hago poco y mal, reniego y, si mi ética lo permite, busco negocios complementarios y reparto para comprar silencio y complicidad. Eso, en la mayoría de los casos, no cambió.

¿Y si…?

Los mejores aliados para la divulgación de los no logros han sido una gran cantidad de medios de difusión. Como siempre, el interés individual (en este caso corporativo) prevaleció sobre el general. Cuando el gobierno de Enrique Peña Nieto llegaba a su fin, empezó a endurecerse una campaña que había iniciado mucho antes de la boda “real”. Hay un sinnúmero de ejemplos, yo solo mencionaré algunos que conozco, como la sección Estado de México de El Universal que parecía una recopilación diaria de las actividades del gobernador, Leopoldo Mendivil y el periódico La Crónica en general. Entre los más fervientes admiradores de EPN están Alejandro Cacho de Panorama Informativo en Grupo Acir y Óscar Mario Beteta de Radio Fórmula. De las cadenas televisivas ni hablamos porque ese tema ya está muy manoseado. La lista es interminable, pero sería injusto no decir que el PAN y el PRD también tienen sus paleros.

Quiero hacer una aclaración enfática, hay verdaderos comunicadores (mis respetos para ellos) cuyas auténticas preferencias están con el PRI, el PRD o el PAN. Yo a quienes me refiero es a aquellas veletas que se dejan llevar por el “viento” al “mejor lugar”. A esos que quieren garantizar su permanencia, a los que apostaron por regresar al pasado a costa del futuro de los mexicanos. Esos son los que han influido con un derroche de recursos mediáticos para crear una opinión pública desorientada, confundida, desinformada. Giovani Sartori explica que el nexo entre opinión pública y democracia es constitutivo: la primera es el fundamento sustantivo y operativo de la segunda. Es donde radica la importancia de cómo se forma esta opinión y de la forma que adquiere. La opinión pública no es “innata”: es un conjunto de estados mentales difundidos (opinión) que interactúan con flujos de información. Y el problema se presenta por esos flujos de información. El público, más que nadie, los recibe. (Sartori, 2004)

“La lectura no nos sacude y calienta más de lo normal; las imágenes conmueven e involucran: hacen amar, sufrir y odiar.” (Sartori, 2004 p. 438)

No recuerdo cuál de mis profesores de publicidad o de opinión pública comentó en una ocasión que si hubiera habido televisión durante las elecciones, Franklin Delano Roosevelt , trigésimo segundo presidente de E.E.U.U. (1933 – 1945), nunca hubiera sido electo porque era paralítico, en una época cuando la discriminación en ese país era [más] radical.

Después de la exposición (debate) del pasado 6 de mayo, me queda claro que carita mata neurona, aunque yo lo digo por Gabriel Quadri. Si los mexicanos votáramos por la persona y no por el partido, si nuestra decisión fuera racional y no emocional, si nadie se dejara arrastrar por el voto corporativo, el próximo presidente de este país sería Gabriel Quadri (como lo dije en la primera parte, candidato adecuado, partido equivocado).

Un maestro habló

“¿Qué quiero decir con civilización del espectáculo? La de un mundo en el que el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasión universal. Este ideal de vida es perfectamente legítimo, sin duda. Sólo un puritano fanático podría reprochar a los miembros de una sociedad que quieran dar solaz, esparcimiento, humor y diversión a unas vidas encuadradas por lo general en rutinas deprimentes y a veces embrutecedoras. Pero convertir esa natural propensión a pasarlo bien en un valor supremo tiene consecuencias a veces inesperadas. Entre ellas la banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad, y, en el campo específico de la información, la proliferación del periodismo irresponsable, el que se alimenta de la chismografía y el escándalo”. Vargas Llosa (2009)

Algo que le reconozco a Enrique Peña Nieto es esa acotación: “Si la televisión hiciera presidentes, usted sería presidente porque durante su gestión como jefe de gobierno destinó más de mil millones de pesos –aquí tengo los documentos que lo prueban en la cuenta pública– para la comunicación social y esto representa el doble que destinó el Estado de México a comunicación social.” (El Universal, 6 de mayo de 2012) Pero yo agrego, claro que la inversión de AMLO dio frutos, estuvo a punto de ser presidente (cada quien tiene su versión de los hechos) y yo digo: en 2006 hubo más votantes empeñados en impedir que López Obrador fuera presidente de los que hoy, en 2012, quieren evitar que Peña Nieto los gobierne.

Permítanme, sin embargo, que continúe. Ahí no queda todo, Peña habla de lo que sí gastó él, ¿pero y todo lo que le regalaron? A ver, una cuenta rápida. El miércoles 12 de noviembre de 2008, Enrique Peña Nieto “admitió” en el programa Shalalá que conducían en ese entonces Katia D’Artigues y Sabina Berman que desde hacía tiempo mantenía una relación sentimental con la actriz Angélica Rivera. (El Universal, 13 de noviembre de 2008).

El 27 de noviembre de 2010 se llevó a cabo el “esperado acontecimiento” (la boda), dos años de cobertura ABSOLUTAMENTE GRATIS de todas las actividades de la pareja. El gobernador llegó a ser el señor de Rivera, su acompañante. Millones (si no que lo digan los publirrelacionistas) de pesos no facturados en promoción. Aparición en todas las revistas de sociales y espectáculos, así fue como EPN se convirtió en una estrella de TVyNovelas. Esa presencia en los medios no se la hubiera dado el Proceso, Letras Libres, Expansión o Entrepreneur. No, eso se logra con revistas de penetración nacional, esas que se encuentran en las estéticas, en los consultorios, en los hospitales, en las filas del súper. Angélica Rivera puso a Peña (como a las cocas, las pepsis y el pan bimbo) en todos los hogares que ven telenovelas, lo demás es parte de otra estrategia, pero el mayor golpe ya estaba asestado y por eso, el verdadero exgober precioso debe estarle eternamente agradecido a su esposa actual.

Comentario de infarto

Los puristas podrán decir que miento (si es que me leen), que el éxito de Peña es el resultado de su propio equipo de trabajo, de sus estrategas de marketing político, este es mi blog y sostengo que el gran impulso se lo dio el noviazgo con su “gaviota”. Sin lugar a dudas, las campañas de EPN son muy buenas, pero nada se compara con una historia de amor al más puro estilo de Yolanda Vargas Dulché o Barbara Cartland. Yo le llamo propaganda aspiracional.

Citas

Sartori, Giovanni, 1924- ¿Qué es la democracia? / Madrid: Taurus, 2004, pp. 93, 438

Vargas Llosa, Mario, 1936- La civilización del espectáculo/ México: Letras Libres, febrero 2009, p.14 http://www.letraslibres.com/revista/convivio/la-civilizacion-del-espectaculo

El Universal, 6 de mayo de 2012 http://www.eluniversal.com.mx/notas/845692.html

El Universal, 13 de noviembre de 2008 http://www.eluniversal.com.mx/espectaculos/86708.html
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No lo leas si eres priísta (primera parte)

Se aproxima el momento de la verdad: la decisión de por quién votar en las próximas elecciones de 2012. Chistes van y chistes vienen y con ellos nuestros destinos se resquebrajan paulatinamente. Cada broma lleva una parte de nuestra desilusión, de nuestra frustración. Perder estas elecciones frente al PRI, para quienes no somos priístas, no sería una derrota cualquiera, significaría que ninguno de los partidos de la alternancia satisfizo suficientemente a sus gobernados como para cautivarlos.

El costo de la ignorancia

 No llegamos a las cifras actuales de muertos en 6 o 12 años, es como creer que la obesidad es el resultado de un atracón de tacos, chocolates y refrescos, y no de una falta de disciplina para comer que seguramente data de generaciones atrás. Sin embargo, no hay más ciego que quien no quiere ver, Enrique Peña Nieto es tan ídolo como Jorge Salinas, William Levy o Luis Miguel. Entonces, para sus seguidores, poco importa si han leído o no, si saben escribir, o si son malos padres y peores esposos o parejas; la vida que ellos representan es la fantasía que promete hacerse realidad para millones de mujeres (en los hombres el fenómeno es diferente). Sin embargo, la culpa no es de ellas, es de la oferta de los demás candidatos y partidos.

Peña Nieto (como muchos otros) representa el triunfo sin un esfuerzo real de trabajo, el glamur de una vida inaccesible, el regreso al paternalismo sofocante.  Pero los otros partidos han tenido ya años suficientes para educar, convencer y aprender. Desafortunadamente, el único aprendizaje fue la corrupción, el uso de los recursos para beneficio propio, la mentira, la desacreditación de propios y extraños, la guerra sucia, el compadrazgo y la búsqueda del poder por sí mismo.

Falta de estrategia y de dirección

No voy a hablar de seguridad, sería redundante, pero es imposible no resaltar la falta de estrategas (verdaderos no inventados), durante el gobierno calderonista.  Los logros, que los hubo, nunca alcanzaron el nivel de difusión de un día de EPN y su gaviota. El gobierno federal careció de voceros profesionales, las diferentes instancias nunca le dieron la relevancia justa a un plan de mercadotecnia política, jamás tuvieron ni la menor idea de cómo instrumentar una buena estrategia de cabildeo (lobbying), se rodearon de los cuates de los cuates que aprendieron a echar a perder con ellos. Mientras esto sucedía, Peña y su equipo invertían millones de pesos en campañas propagandísticas profesionales, construyeron el “sueño mexicano”, “el superhéroe mestizo”.

Novela rosa o tragedia griega

Como todos sabemos, en la vida real, las princesas y los príncipes se enfrentan a problemas verdaderos, si no que le pregunten a la infanta Cristina y a su marido, Iñaki Urdargarín o al príncipe Carlos y a Camila o a Diana (bueno esta última no puede decir nada, pero la evidencia de vida es testimonio suficiente). Los reflectores siempre están sobre aquellos que son considerados perfectos: ¿cuánto tiempo podrá EPN evitar las críticas o el escrutinio público a sus gastos desmesurados? ¿Cómo se acallara la voz de los opositores y detractores? En caso de que el PRI regrese al poder, podríamos ser testigos (ojalá que no) del retorno de la censura a la prensa, de la desaparición de los opositores del gobierno, que le pregunten a Julio Scherer. Claro también cuentan quienes ya no pueden decirlo: el cardenal Posadas Ocampo, Manuel Buendía, los muertos del 68, los del 71. Podríamos vivir otra verdadera tragedia.

Guerras sin rumbo

De ninguna manera pretendo justificar la estrategia de Calderón (¿cuál dirán muchos?), pero sí pregunto ¿qué debería haberse hecho? ¿Hacerse ojo de hormiga, cogobernar con el narco? No tengo la respuesta, pero parece que la mayoría sí. Deberían haberlos escuchado a todos, antes.

Si EPN es electo, y, como dice, traerá la paz y la seguridad a México: ¿cómo lo hará? De repente ¿dejarán de andar sueltos los demonios? ¿Súbitamente desaparecerán los narcotraficantes y los adictos? ¿Se remontarán tres siglos de pobreza extrema? ¿PEMEX será de todos los mexicanos como lo fue con López Portillo, De la Madrid y Salinas? ¿La paridad peso dólar será la misma que en esos tres maravillosos gobiernos (sic)?

¡Qué bonita familia!

Una cosa me parece factible, para todos aquellos que nos quejamos de los plantones, las manifestaciones, los cortes al tráfico, las protestas en general, eso desaparecerá en ese mundo ideal peñista, ¿recuerdan cómo terminaron las manifestaciones en los gobiernos priístas? Pero eso sí, seguramente la pareja presidencial será el orgullo de millones de mexicanos, moda y estilo, miel y amor, hijos (bueno, de estos mejor ni hablar), pero estos lindos serán el ejemplo de la juventud mexicana, sus verdaderos representantes.

¿Llorar, rezar, hacer?

Estoy en un dilema: ¿qué hacer? Nadie satisface mis expectativas, pero no quiero ceder mi derecho a nadie. Tantos han muerto para que seamos libres, la ansiedad que representa para mí el regreso del PRI es indescriptible. Quiero tomar la mejor decisión, tengo esa responsabilidad con mis antepasados, con mis congéneres.

Una cosa sí me queda muy clara, TODOS los políticos que ocupan un cargo hoy, son responsables de lo que ocurra, sus pecados son de omisión, pero dudo mucho que sean juzgados en el más allá. Ahora es cuando debemos darle valor a nuestra determinación. ¿En dónde está ese casi 50 % de la población que votará por Peña, yo solo conozco a tres, los demás no saben por quién votarán, pero les queda claro que no por EPN? ¿Será el momento de meditar en la posibilidad de un voto útil? Espero con ansia el final de temporada, ¿quién se quedará con el botín (perdón con el tesoro)?: la pareja ideal, el amoroso o mujer con pantalones. Depende de nosotros, eso es la democracia, tan anhelada y a punto de salir por la ventana. ¡Reflexionemos por favor! ¡Podemos hacer la diferencia! ¡Sígame la prole!

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1prole.

(Del lat. proles).

1. f. Linaje, hijos o descendencia de alguien.

2. f. coloq. Conjunto numeroso de personas que tienen algún tipo de relación entre sí. 

¿Está México listo para un presidente homosexual?

Seguramente habrá quien lea este título y considere que me he vuelto loca: –¿A quién se le ocurre esa barbaridad?, –¡Claro que no!, dirán otros.  –¿En qué está pensando?

Las personas homosexuales podrían sentirse molestas por la naturaleza de mi cuestionamiento:

–¿Eso qué tiene que ver? ¿Es una burla?

No, ni es burla, ni me he vuelto loca. Es una duda genuina, como las que escucho a diario.

Yo pregunto: ¿Están seguros todos de que no lo hemos tenido?

¡NO!, la respuesta para mí es NO. Porque podemos inferir, asumir, concluir o inventar historias, anécdotas, mitos o realidades alrededor de la vida sexual de una persona, pero la verdad es que nadie sabe cuáles son sus preferencias, incluso de aquellos que aparentan ser más “machos”, “hombres de verdad”. No mis reyes y reinitas. Al cerrar la puerta cada quien es un misterio.

Misoginia o ganas de joder

Lo anterior viene a colación porque estoy hasta la MADRE, así en mayúsculas, de que columnistas, locutores, articulistas, académicos, políticos y opinión pública en general pregunten si México está listo para una mujer presidenta.

¿Hay algún hallazgo reciente de la ciencia que indique que el género determina la capacidad para resolver problemas? ¿De cuándo acá la capacidad se mide por la preferencia sexual?

Independientemente de cuál sea el candidato de su preferencia, me parece una precisión retrógrada.

Lo que a mí (solo hablo desde mi experiencia) me ha demostrado la historia es que muchos presidentes o primeros ministros, alrededor del mundo, han perdido la capacidad, no solo de gobernar sino de cuestionarse y de servir a su país y a sus gobernados, por una damisela querendona.

Las promesas y las esperanzas se van por el caño porque mujeres y hombres por igual son susceptibles de olvidar o perder los valores que ostentaban cuando llegaron al poder.

¿Y los demás?

¿Está México preparado para ser gobernado por un adúltero, por un padre irresponsable, un alcohólico o una prostituta?

¿Por un calvo o un gordo? ¿Por un indígena?

Parecen interpelaciones idiotas. No lo son, con un poco de conocimiento en historia de México, sabemos que de todo ha habido, de todo hay en la política de nuestro país. ¡Pero la mayoría de estas características no ha impedido que un hombre llegue al poder! Y bueno, qué me dicen de las mujeres en otros puestos importantes.

Ser mujer no es una limitación, no somos ciudadanas de segunda. No importa si vas a votar o no por Josefina, lo realmente importante es empezar a erradicar tanta discriminación sexual, racial, física. Josefina no la tiene fácil, ni en la derecha, ni arriba, abajo o en medio.

Y lo único que a mí me interesa es no el feminismo, sino la igualdad de oportunidades.

Si el candidato es ideal para mí, me vale si es gay o lesbiana, mujer u hombre, Adonis o Cuasimodo.

Pero antes de votar quiero oír propuestas, César Nava como candidato a senador por Tabasco; Gabriela Cuevas por Baja California. ¡No mamen!

Suerte te dé Dios, que el saber poco te vale…

Ahí estaba yo cuando trabajaba para mi papá (recién regresada de estudiar en Estados Unidos), haciendo una tarea a mi manera cuando llegó mi papá y me dijo: “Te sugiero que hagas esto de otra forma porque va a ser más fácil”. Recuerdo que lo miré (convencida de que yo estaba en lo correcto) y le pregunté si era una sugerencia o una orden.

En vez de contestarme directamente (como es su costumbre) me platicó que una vez el Presidente del consejo de administración (léase dueño) de una empresa mexicana, que en el tiempo de su anécdota estaba en crecimiento (ahora es una transnacional), puso sobre la mesa una recomendación para que fuera analizada, evaluada y aprobada por los consejeros.
Después de revisarla, varios miembros dijeron que era interesante, pero no lo suficiente para tomarla en cuenta y la desecharon, uno de ellos dijo: “Después de todo  sólo era una recomendación”. El presidente se dirigió hacia la puerta de la sala donde estaban reunidos y antes de cerrar la puerta tras de él comentó: “Efectivamente, es sólo una recomendación, pero antes de desecharla tengan en cuenta quien la está haciendo”. Cerró la puerta y no espero a oír la aprobación de su propuesta.
Quisiera darle un toque sentimental a esta narración y decir que mi papá tampoco esperó para verme cambiar la forma de hacer lo que me había asignado. No, seguí haciéndolo como se me dio mi regalada gana, que para eso soy libre, y ya avanzado en una tercera parte me di cuenta de que estaba mal y tuve que volver a empezar (¡ah, pero eso sí!, fue porque quise, así he sido de necia, ni modo).
Según dicen quienes lo conocen, César Nava hace mucho dejó de ser la persona que estaba en contacto con amigos, simpatizantes, adherentes y militantes del PAN. El que iba a Santa Mónica a misa con su familia.

De hecho, gente que lo conoce (o mejor dicho conocía) bien comenta que desde el momento en que empezó a trabajar en Los Pinos, se olvido de la gente talentosa que había conocido, incluso cuando la gente le preguntaba a su papá por qué César no contestaba las llamadas, el pobre hombre se veía en dificultad para justificarlo diciendo que estaba muy ocupado.
Sin duda, César Nava no ha llegado a la posición más alta que anhela, pero sí es cierto que ese camino gane o pierda no lo recorrerá acompañado de amigos, aquellos a quienes invitó o persuadió para registrarse y convertirse en panistas. No, sus compañeros son otros, esos que ahora le presentan los escenarios que quiere ver.

¿Qué le pasa a esta gente? ¿Qué sucede cuando se sienten tan cerca del poder máximo (aunque sea relativo)? Por qué se olvidan de los amigos que los acompañaron cuando ser panista era luchar contracorriente, ¿por qué olvidaron que entre sus filas hay operadores, planeadores, estrategas, administradores, historiadores?, toda una gama de profesionistas CAPACES de sacar a este país adelante.
Si el PAN no gana en 2012, no veo a Peña Nieto o a Ebrard (¿?) invitando a trabajar en su equipo a un panista como Secretario del Trabajo o de Hacienda. No veo a miles de panistas trabajando en las secretarías de estado comandadas por priistas, como sucede ahora en el caso opuesto. No, ellos no van a compartir el pastel, lo quieren completo.
¿Por qué César Nava y compañía no llamaron a colaborar con ellos a gente valiosa? ¿Será que la amnesia es un padecimiento inherente al ascenso al poder? ¿Es un daño colateral? ¿Reclutan gente para luego olvidarla? ¿Se les olvidó para qué querían ganar?
A mí me gustaría saber ¿cómo se realizó la selección de funcionarios designados como responsables (algunos más bien irresponsables) de las direcciones generales, direcciones de área, subdirecciones, ¿se hizo un análisis minucioso de las características, experiencia y trayectoria de cada uno. ¿Se les hizo un examen psicométrico o de habilidades? ¿Quién determinó cuándo, cómo, dónde y por qué?
¿Será que en cada caso bastó una recomendación, una llamadita?, ¿Cómo fue que “los rebeldes sin causa y sin estrategia” se aplacaron? ¿Recibieron su recomendación?
Hay quien dice que a César Nava hay que darle el beneficio de la duda. Pues déjenme decirles que realmente espero equivocarme porque, por lo pronto, lo único que veo es LA DUDA DEL BENEFICIO.
No quiero dejar pasar la oportunidad de citar a Giovanni Sartori cuando dice que: “La libertad de pensamiento postula que el individuo pueda abrevar libremente en todas las fuentes del pensamiento y también que sea libre para controlar la información que recibe en forma escrita y oral; y ello carece de valor si no está basado en un anhelo de verdad y de respeto por la verdad: la verdad de lo que efectivamente sucedió, de lo que es cierto que se haya escrito o dicho. Si falta la base de este valor –el respeto y la búsqueda de la verdad–, la libertad de pensamiento fácilmente se convierte en libertad de mentir y la libertad de expresión deja de ser lo que era. No podemos impedir de modo alguno que la libertad de pensamiento y de expresión se transformen en libertad para propagar lo falso; no obstante, tenemos el derecho, y también el deber, de pensar mal”. Sartori, Giovanni. ¿Qué es la democracia? México: Taurus. Pp. 101-102
 Hoy, yo pienso mal.

 
Respuesta a Javier:
Creo que a Germán le falló la derecha porque él no la tenía entrenada, no la cultivó, ya habíamos dicho que era un fajador, no un técnico. A la hora de la hora, lo único que pudo meter antes de caer… fue la pata.
¡Suerte panistas!

¡Te falló la derecha!

Desde que oía a Germán Martínez (el ex) con Óscar Mario Beteta, pensaba que si lo comparaba con un boxeador sería el típico fajador. Ése que emociona a las multitudes, a los villamelones porque se la rifa, es el orgullo de su manager quien sabe que con muy buena suerte peleará por un campeonato, pero en el fondo reconoce que nunca será campeón. Ese peleador es el mismo que después de una buena racha acaba desinflándose, eso sí, en el camino acaba con la carrera de muchos, habla, increpa, se hace notar, sube, sube, sube y después pum, pas, zas, cuás, se rompe solo lo que nadie le tocó.

A estos pugilistas les gana la soberbia, no saben cuándo detenerse para aprender la técnica, el oficio, el arte del boxeo (a pesar de los detractores, a mí me encanta). Son los que tiran los golpes al bulto, hay unos que hasta cierran los ojos. Como los peces, mueren por la boca, calientan el ambiente antes de la pelea, agitan las aguas, crean la expectativa, le ponen sabor.

Eso pasó con Germán, puso el ambiente a la campaña, se fajó con todos, pero en especial con Beatriz, mal escogida la gran pelea y el rival, no estaba listo para 12 rounds. Enfrente no tenía un bulto, sino una contrincante experimentada que lo dejó regodearse, confiarse, le permitió que le diera uno que otro izquierdazo, un gancho al hígado de vez en vez y cuando estaba más confiado, la tenía en la mira, estaba ahí (eso pensaba él) lista para recibir el golpe definitivo, sin embargo, algo cambió en el último momento, se decidió que se votaría por una pelea limpia y muchos de sus aficionados, prefirieron anular su voto.

Muchos de los que confiábamos en su equipo (aunque no en él), lo vimos allí arriba del ring, bailando quebraditas, insultando, aun así pensó que tenía a Beatriz donde la quería, ya todos veíamos qué pasaba, pero él no.

No fuimos los aficionados, los que acudimos siempre al apoyo de ese equipo quienes fallamos, fueron los villamelones quienes decidieron esta contienda, ellos no se dejaron convencer fácilmente, decidieron tomar otro rumbo o ninguno.

Cambiaron de canal, prefirieron los largos culebrones de las telenovelas recicladas, donde hay un galán y su coprotagonista, donde hay chisme del bueno. Germán se quedó solo frente a Beatriz y no supo qué pasó. Cuando despertó le estaban aplicando la cuenta de protección, pero era demasiado tarde, no supo por dónde le vino el golpe.

El encabezado al día siguiente debió haber sido: Germán, ¡te falló la derecha!

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