A Roma con amor

To Rome with Love

Cuando le pregunté a Charbelí qué le había parecido esta película, me contestó que se había divertido mucho, pero que no era la mejor película de Woody Allen. Charbe es una gran conocedora del buen cine, admiradora y seguidora de Allen, por lo que su opinión me pareció valiosa, pero –como siempre– preferí formar mi criterio viéndola.

No voy a reseñar la película, por si el lector no la ha visto. Al final hay varias opciones para ver el tráiler, la página oficial y una crítica, mi pretensión es otra.

Debo admitir que no esperaba demasiado, un rato de entretenimiento era suficiente, ¡oh fiasco!, este largometraje me llevó a lugares insospechados de reflexión (y no fumé o consumí nada extraño antes de verla). Me voy a tomar la libertad, si me lo permiten, y si no también, de subtitularla: A Roma con amor o “Ten cuidado con lo que deseas (o sueñas) porque se puede convertir en realidad”.

(Spoiler) Lea lo siguiente bajo su propio riesgo. Las siguientes reflexiones, aunque personales, fueron originadas por la trama y tengo que abordar algunas escenas.

¿Son firmes tus valores? ¿Puede tu relación sobrevivir a las tentaciones? Si no estuvieras trabajando, ¿tendría sentido tu vida? ¿Se cumplieron tus ideales de estudiante? ¿Te dedicas a lo que te gusta o a lo que te da para vivir? ¿Llevas una doble vida: familia y placer no van de la mano? ¿Lo único que te interesa es la fama y el reconocimiento? 

Al empezar la historia nos encontramos con una estereotípica mujer que halla “al amor de su vida” en un fortuito encuentro con un desconocido que difícilmente podría ser más diferente a ella y a su entorno.

Eso da paso a una pareja ácida, el esposo (Allen) acaba de retirarse y experimenta un vacío en su sentido de la vida, como todas las personas cuyo objetivo está centrado en el trabajo. En una desesperada búsqueda por combatir el aburrimiento, el personaje de Allen manipula los deseos de un hombre, cuya voz privilegiada lo hace presa de las fantasías de este incipiente jubilado quien lo orilla —y le facilita– a cumplir su sueño, no sin antes enfrentar la furia de la familia.

Dos arquitectos, un joven estudiante y un consagrado profesional, muestran varias caras de la misma moneda: los ideales y la realidad, el amor y la lujuria, la fidelidad y el engaño, el presente y el futuro. Ambos persiguieron sus sueños.

La fama no siempre es como la imaginamos; cuenta de ella da Benigni, pero, ¿es fácil alcanzarla?, ¿qué se necesita para ser famoso?, ¿cuál es rol de los medios de comunicación? El famoso, ¿es víctima o verdugo?, ¿estamos preparados para el olvido?, ¿puede una persona recta y “decente” convertirse en todo lo contrario?

En otro interesante giro de la película, la aparición de Anna permite a quienes como yo buscamos una respuesta afirmativa, preguntar una vez más ¿existe la pareja perfecta? ¿Están blindados los enamorados contra las tentaciones? ¿Se justifica el sexo por el sexo en un matrimonio aparentemente lleno de planes y sueños?

Un aspecto que me llamó poderosamente la atención, fue la doble moral que todos conocemos y que Woody Allen retrata tan bien; esta ocasión no es diferente: un “selecto grupo” de políticos y hombres de negocios retratan la realidad de la vida familiar y de los placeres nada culposos proporcionados por Penélope Cruz, “la buena samaritana” que contribuye a la “estabilidad” familiar.

Los protagónicos de este filme tienen la oportunidad de cumplir sus deseos, de vivir sus sueños, de probar y reprobar. Como en la vida real, usan y son usados, pero, a diferencia de nosotros, si ellos se equivocan, no hay juicios, hacen una y otra películas; en cambio, nosotros estamos rodando la historia de NUESTRA vida, no hay corte y se repite. Los lamentos se pagan a precios de oro: fama, dinero, engaño, ambición, lujuria; todos tienen un costo que, la mayoría de las veces, se paga con lágrimas y dolor.

A Roma con amor, para mí, resultó ser una lección de vida. Hay veces en las que la disyuntiva es perseguir el sueño o abrazar la realidad. ¡Cada quien decide!

Ten cuidado con tu sueño, puede convertirse en una pesadilla.

 

http://sonyclassics.com/toromewithlove/

http://www.jornada.unam.mx/2012/07/23/opinion/a14a1esp

http://artemuros.wordpress.com/2012/07/14/amores-y-vidas-superficiales/

http://www.facebook.com/lourdes.chavezsandoval

P.D. Alec Baldwin es el hombre de mis fantasías, pero se queda ahí, no puedo hacerle caso.

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