Peña Nieto en la Ibero

La humildad significa… tolerancia. Pero la tolerancia no quiere decir indiferencia. En efecto, respetar la fe de los que opinan de otra manera no significa identificarse con ella. (Frankl, 1990)1

Hace unos momentos escuché la conferencia de Enrique Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana, mi alma mater. Como lo he dicho hasta el cansancio en este blog, no soy priísta, respeto a los priístas convencidos, a los panistas, a los perredistas, hasta a los del verde o de Alianza, pero no a Enrique Peña Nieto.

No estoy de acuerdo con las manifestaciones de odio porque a la larga dejan heridas abiertas, como las dejaron AMLO y Calderón hace seis años. Los políticos se ven y se saludan, son hipócritas profesionales, nosotros no.

EPN no acudió a la entrevista que tenía en Radio Ibero posterior a su presentación. Dos priístas regresaron al rescate: Aurelio Nuño y Pedro Joaquín Coldwell quienes, según dijeron, son exalumnos de la UIA. Esto fue algo de lo que expresaron:

Aurelio Nuño: “…la Ibero, una universidad de intolerantes”, “dónde están los buenos ciudadanos”. (Aludiendo al programa que ahora promueve la universidad para hacer mejores ciudadanos).

Pedro Joaquín Coldwell: “…abucheo cobarde, no compatible con el espíritu universitario, yo no vi la tolerancia. Como exalumno de la Ibero me da pena”.

A pesar de que efectivamente, me parece muy mal que haya gritos y jaloneos, quiero recordarle a estos priístas, que aunque no lo viví en carne propia, las matanzas del 68 y del 71 tuvieron como preámbulo manifestaciones como la de la Ibero. Entonces, tolerantes, así que digamos tolerantes, no son en el PRI. Y eso que solo menciono esos ejemplos.

Me gustaría que las demostraciones fueran civilizadas, respetuosas, pero si no hay ningún partido detrás de estos manifestantes, si sus reclamos son suyos, genuinos, hay que escucharlos.

Ahora, y no defiendo a los maleducados, ¿qué ejemplo han recibido estos jóvenes? Una cámara que no permite que los presidentes rindan sus informes, tomas de la tribuna, insultos, faltas de respeto como las de la mayoría de los diputados. ¿Cómo inquieren los diputados a un secretario de estado? Como vendedores de carnitas en Xochimilco.

Todos queremos respeto, pero primero hay que darlo. Este es el resultado de lo que estas generaciones han visto, ya se creyeron que las cosas se piden a gritos e insultos, pero ellos no empezaron.

¿Cuál es el destino de la juventud, de los estudiantes si Peña Nieto (como parece) se convierte en presidente? Tlatelolco segunda parte. Ellos son jóvenes inexpertos, tal vez manipulables o inmaduros, ¿cuál es la excusa de EPN, de Nuño y de Coldwell? Cuál intolerancia fue peor. ¿Se acabó la vida color de rosa por una hora para EPN en la Ibero?

Pues que se acostumbre, porque no creo que AMLO vaya a ser una perita en dulce, si no que se lo pregunten a Calderón. En este país parece que hay muchos empeñados en hundir el barco. Unos en la presidencia, otros en la resistencia y otros en la pasividad.

Quiero comentar que desde que yo estudié en la Ibero, los alumnos siempre han sido muy activistas, pero más respetuosos. Me extrañó el recibimiento “tan afectuoso” hacia López Obrador, será porque yo viví su comentario sobre los pirrurris que se manifestaron en aquella marcha de la paz a la que muchos acudimos, con el único fin de pedir eso que ahora está tan escaso: LA PAZ

http://mx.ibtimes.com/articles/24556/20120511/pena-nieto-ibero-viedos-encierro-bano.htm

http://www.youtube.com/watch?v=IsxbJAg0glo&sns=em

http://www.facebook.com/lourdes.chavezsandoval

1 Frankl, Viktor E. (Viktor Emil), 1905-1997 Ante el vacío existencial: hacia una humanización de la psicoterapia /    Barcelona:   Herder,  1990.

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After the shock

Después de leer el comentario de Claudia a mi entrada anterior, acabé por decidirme a escribir sobre este tema.

El título de  esta entrega (Después del impacto) corresponde al libro de Jessie Gruman, Ph. D.

Tenía la inquietud de comentar sobre este punto por la gran cantidad de noticias que he tenido (y por mi propia experiencia) sobre la conmoción que causa en un paciente recibir lo que consideraríamos una “mala noticia” sobre su salud.

Hablaré de mi caso, el 20 de julio de 2009 acudí a una esperada pero temida cita con el urólogo, sabía que la situación era complicada, porque tengo una piedra en el riñón derecho que ya alcanzó siete centímetros de largo –a pesar de que hace 8 años me hicieron una litotripcia–.

Rudeza innecesaria

El doctor apenas me miró porque su residente era quien llevaba la consulta, de repente me dijo: “Uy, no, yo creo que su riñón ya ni sirve” (creo que se quitó el zapato y me pegó en la cabeza porque así me sentí).

–         ¿Cómo?­–. Le pregunté.

–         Sí, con una piedra de ese tamaño yo no creo que funcione. Lo más probable es que se lo extirpemos.

(Segundo golpe, sin anestesia)

 Todo esto sucedió en segundos, a pesar de que parece imposible, me quedé sin palabras, sin embargo reaccioné rápido y pregunté

–         ¿No tendría que hacerme estudios antes de extirparme un riñón?

En tono de regaño (leve, pero regaño) me dijo

–         Pero ¡si ésta es una roca que mínimo tiene nueve años!

Yo contesté

–         Efectivamente doctor, por eso hace ocho años me operaron, lo que pasa es que creció de nuevo.

Se volvió al interno y le dijo:

–         Ordénale un gama grama.

Yo estaba tan impactada que quería llorar, no supe cómo le dije:

–         Por favor doctor, prométame que si me tiene que quitar un riñón podré sobrevivir con el otro, que voy a salir bien de la operación.

Él ya iba caminando hacia la puerta, volteó y me dijo:

–         Yo no puedo prometerle nada, yo no sé si va a sobrevivir.

Futuro incierto

Desde ese día, mi vida ha  cambiado, he dejado de hacer planes, estoy procurando dejar mis cosas en orden antes de la operación, pero lo peor de todo es que cada momento libre de mi cerebro está puesto en mi riñón.

Por supuesto, me dio una depresión muy fuerte, quienes lo saben tratan de reconfortarme diciendo que “todo va a salir bien” (ya hablé el viernes 9 de esto), se los agradezco, pero si el experto me apabulla de esa manera, es difícil creer en todo lo demás.

 Otro caso

Hace un año, el día de su cumpleaños, mi queridísimo primo Fernando recibió la confirmación de que tenía cáncer, la situación fue más o menos así:

–         Doctor, usted tiene un angio sarcoma en el muslo anterior de la pierna derecha (es decir, cáncer de músculo), lo voy a programar para amputarle la pierna.

Mi primo es médico y todavía no se recupera del golpe que significó para él esa noticia. Su esposa Patricia (quien también es doctora y es la mejor compañera que pudo tener) no se conformó con ese diagnóstico, buscó otras opiniones. Finalmente, lo operaron, le extirparon un tumor de ¡dos kilos y alrededor de 40 centímetros!,  no perdió la pierna, lo que sí perdió fue el sueño, la serenidad, la confianza y el valor. Después de este suceso, toda la familia colapsó: preocupación, desánimo, depresión. El cáncer ha regresado, quienes lo amamos buscamos desesperadamente una cura. Hoy con altas y con bajas vive un día a la vez, conserva la pierna y con ello su orgullo y autoestima, aunque la incertidumbre sigue siendo enorme.

Ejemplos,  estoy segura, sobran, unos más graves e impactantes con el mismo común denominador, la pregunta es ¿cuál es la causa de esas agresiones?, ¿ están conscientes los médicos del daño que hacen sus palabras a los pacientes? ¿Por qué actuan de una manera tan inhumana?

Enfoque centrado en quién

Cada hospital  tiene sus propios postulados sobre misión, visión, objetivos, etcétera. Aquí les muestro los derechos del paciente  según el IMSS:

Me parece que habría que replantear los derechos

Me parece que habría que replantear los derechos

El último punto es el único que menciona el trato digno y eficiente, pero eso no incluye recibir empatía, solidaridad, buen modo, consideración. No queremos que nos amen o nos abracen y lloren con nosotros, sólo que recuerden que somos personas que sienten, con la sensibilidad a flor de piel porque estamos enfermos y necesitamos sus conocimientos Y SU RESPETO.

La empatía (según la Real Academia Española) es la “Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”. No queremos tanto, sólo comprensión. Ni siquiera en los hospitales privados se encuentra, necesariamente, el respeto al dolor y a la frustración que siente el paciente en las circunstancias que describo (lo sé porque mis hijos nacieron en una clínica privada y las dos operaciones que he tenido incluida la primera vez que me “quitaron las piedras” fue en instituciones privadas. En la actualidad no tengo seguro de gastos médicos y es en el Centro Médico donde me han tratado, he encontrado personal considerado y empático, no únicamente doctores fríos y distantes, excelentes recursos materiales aunque con tiempos de espera larguísimos).

Yo no soy mi enfermedad

Yo quiero ser más que un riñón con piedras, mi primo Fernando es mucho más que una pierna con cáncer y por ello debemos recibir, por lo menos, consideración. No sé qué piensen ustedes, pero creo que es invaluable un médico que ve a los ojos, que explica de dónde y por qué estamos así.

El calvario de la familia

De los familiares ni hablar, sufren el doble: por su ser querido y por el maltrato o indiferencia de médicos, enfermeras, personal administrativo, aseguradoras, trámites y además tienen que ser fuertes, apoyar, querer, no doblarse, fingir que todo está bien.

La medicina modena

No  cabe  duda, el amor al prójimo no es el eje de la mayoría de los médicos, por lo menos de los que yo conozco ahora, habría que recordarles que la ciencia es para los seres humanos, por fortuna hay muchos doctores entregados, comprometidos, cuidadosos y respetuosos, pero no puedo decir que forman la mayoría.

De regreso a Gruman

Jessie  Gruman recibió una noticia como las ya descritas y después de todo lo que ha padecido escribió la obra que menciono al principio, en ella da consejos sobre qué hacer una vez pasado el shock de la primera vez.

“Y en medio de esta angustia, cada uno de nosotros, independientemente del diagnóstico: VIH/SIDA, cáncer, enfermedad de Alzheimer, ALS, esclerosis múltiple, degeneración macular; necesariamente, para cuidarse, emprenderá  una serie de tareas que probablemente nunca llevamos a cabo antes, pero que puede tener un impacto importante en la vida de quienes nos rodean, los implicados”.

Menciona la importancia de investigar sobre las características de nuestra enfermedad o la de nuestro familiar, buscar todas las alternativas que tal vez no hemos considerado, éstas son algunas de sus sugerencias:

  • Responder al impacto
  • Obtener más información acerca del padecimiento y sus tratamientos
  • Decidir si  se involucra a otros (ella menciona que hay quien quien elige platicarle a todos y quien prefiere guardarlo en privado)
  • Encontrar médicos y hospitales adecuados (esto es muy difícil en el Sistema de salud mexicano: IMSS, ISSSTE, SSA)
  • Buscar otras opiniones 
  • Administrar la vida laboral
  • Pagar por cuidados
  • Encontrar alivio (terapias, grupos)
  • Tomar las acciones necesarias

No he leído el libro completo, pero vi un programa donde la entrevistaron durante una hora. Recuerdo que Charlie Rose, el entrevistador, compartió su experiencia con Gruman, él tuvo un problema cardiaco grave, a pesar de ser un hombre inmensamente rico, igual que ella, se quejaba de lo mismo que yo les digo: falta de humanismo en los médicos.

Sueños guajiros

Ojalá para graduarse, alrededor del mundo, estos profesionista pasaran, por lo menos, un semestre estudiando a Carl Rogers, Viktor Frankl, Abraham Maslow, la Madre Teresa de Calcuta y muchos como ellos. Así, tal vez, tendríamos la esperanza de sensibilizar un poco a los futuros galenos, porque ahora ablandar un poco el corazón de aquellos doctores que ya lo tienen endurecido parece una tarea imposible.

Gracias por sus comentarios a mi entrada anterior han sido “mi consuelo”.